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Por Navidad Eriko Hatakeyama llevó panetones a familias peruanas en Miyagi

Eriko Hatakeyama, periodista japonesa, practicante de la religión católica, asistió y colaboró con Chocolatada Navideña 2014 que se realizó en la Casa de Reposo Emmanuel.

Admiradora de la sensibilidad del padre Manuel Kato, desde hace diez años Eriko se identifica con los niños peruanos, especialmente con quienes viven en lugares con escasos recursos económicos; por eso una vez más ayudó en la chocolatada navideña.

Eriko ahora ha regresado a Japón para celebrar la Navidad en Sendai, su tierra natal, y allí, poniendo en práctica su catolicismo, trabaja con los niños que acuden a la parroquia cristiana.

Explica que en la parroquia de Sendai hay mil japoneses católicos, sin embargo, el número de niños que practican el catolicismo no superan los cien. Precisamente con este grupo de niños Eriko va a festejar la Navidad, el nacimiento de Jesús.

Por el motivo navideño, se dio el trabajo de llevar desde Lima una gran cantidad de panetones para obsequiar el 24 de diciembre a las familias peruanas que viven y trabajan en Miyagi, donde fueron afectados por el terremoto y tsunami el 11 de marzo del 2011.

«Son varios los peruanos que han perdido su casa, felizmente ahora viven en familia y es a ellos a quienes les voy a llevar el panetón para que celebren la Navidad», subraya la periodista Hatakeyama.

«Omedetou Christmas, feliz Navidad», son los deseos de Eriko.

Diez años de Gotita de Agua en el Desierto

La periodista japonesa reflexiona que el tiempo pasa volando, al referirse al décimo aniversario del grupo Gotita de Agua en el Desierto que será en octubre del 2015, y sus integrantes japonesas vienen a Lima para celebrar este acontecimiento.

Con la finalidad de solidarizarse con los niños peruanos afectados por la desnutrición, Chieko Maki, violinista; Miyack, acordeonista; y Eriko Hatakeyama en octubre del 2005 fundaron Gotita de Agua en el Desierto. Y desde ese momento, cada año vienen al Perú para darles alimentos adecuados a los niños del asentamiento humano Pachacútec, en el Callao, y Yurimaguas, en la selva.

Eriko narra el nacimiento de Gotita de Agua: «Cuando la señora Maki visitó por primera vez la parroquia Virgen de Fátima en Pachacútec, algo tocó su corazón y voluntariamente comenzó ese proyecto. Cuando regresamos a Japón nos preguntamos: ¿No podemos hacer algunas cosas para ayudar a los niños en Pachacútec. El padre Manuel Kato les ayuda, entonces nosotras tenemos que hacer algo; y así nació Gotita de Agua», enfatiza.

El inicio fue con solo 50 niños, dándoles pan y avena. «Pero gracias a los colaboradores peruanos y japoneses ahora ya podemos ayudar a 220 niños, que son 120 niños del colegio Fe y Alegría en Pachacútec, y 100 niños en Yurimaguas», anota Eriko.

El proyecto de Gotita de Agua es continuar con la ayuda a los niños peruanos, superando dificultades económicas, tanto en el Perú como en Japón.