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¡A bailar y cantar se ha dicho!

Por: Ciria Chauca Falconí

En la cultura de Japón, la vejez es un símbolo de estatus. Entonces, la colectividad nikkei en el Perú, específicamente la Asociación Peruano Japonesa, pone en práctica el apostolado japonés con los adultos mayores. 

Desde hace 22 años, las pesonas mayores de 70 años tienen a su disposición el programa para la tercera edad «Centro Recreacional Ryoichi Jinnai», que es un lugar ideal para sentirse más felices porque es una ventana al mundo artístico, desde la pintura hasta actividades culturales tan sencillas como bailar y cantar.

Los especialistas en geriatría definen que el arte acompañará al adulto mayor en todo momento, pues los estimula a formar grupos con quienes comparte su afición, logrando una enseñanza recíproca.

Las actividades artísticas en personas de la tercera edad tiene múltiples beneficios en su salud. Les ayuda a trabajar la concentración, paciencia, perseverancia, disciplina y creatividad. El aprendizaje conduce a una mejor calidad de vida.

Las obaachan y los ojiichan del Centro Jinnai son una elocuente demostración de que en los adultos mayores la capacidad de crecimiento no se termina, solo lleva un ritmo distinto a la de la juventud.

Durante dos meses se dedicaron a los ensayos de bailes y canciones para presentarse en la celebración de bonenkai, fiesta de fin de año, en el Teatro Peruano Japonés. Las obaachan que se movilizan en silla  de ruedas fueron protagonistas de un mensaje reflexivo: los beneficios del arte en la tercera edad no tiene límites. Por eso, ellas son parte del grupo de baile y suben al escenario acompañando la danza japonesa.

Desde todos los puntos de vista, las obaachan y los ojiichan nos enseñan que las manifestaciones artísticas mejoran su calidad de vida.