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«Desalbertizar» al fujimorismo

«Desalbertizar». En los últimos meses este término ha cobrado vigencia en los medios de comunicación a partir de unas declaraciones vertidas por la lideresa de Fuerza Popular (FP) Keiko Fujimori sobre la tendencia de ir disminuyendo la participación directa o indirecta de su padre Alberto Fujimori dentro de todo tipo de actividad política que desarrolle, a puertas de las elecciones presidenciales del 2016. «Yo estoy en un trabajo serio de institucionalizar Fuerza Popular. Aspiro a que nuestro partido vaya más allá de un nombre, de una persona», enfatizó en Radio Programas del Perú. 

Para algunos podría tratarse de una estrategia política que buscaría desaparecer paulatinamente toda sombra e influencia de su padre, pero este cambio no vendría solo porque supondría alejarse también de las figuras más prominentes del núcleo duro del fujimorismo que hoy por ejemplo se encuentran en el Congreso de la República como Martha Chávez, Luz Salgado o Luisa María Cuculiza. 

Voces como las del exministro de Agricultura, Absalón Vásquez, quien precisó que dentro de FP existe un problema de conducción que se ha evidenciado con los resultados que obtuvo en las últimas elecciones a nivel nacional, denunció más bien que se está utilizando la franquicia de Alberto Fujimori pese a que no existen propuestas de «desarrollo real».

«Yo critico que se haga política malgastando millones y millones, regalando dádivas sin mayores propuestas. Delante de la señora Keiko, en el mitin del señor Osías (Ramírez, quien postuló a la región Cajamarca por FP), sortearon televisores, licuadoras, trayendo gente en camiones desde la parte alta. Está bien que vayan, pero que den propuestas de desarrollo real. Fuerza Popular está totalmente "desalbertizada". Siguen usando la franquicia de Alberto Fujimori pese a que lo están desalbertizando», expresó.       

Tras despotricar de FP comparándola a una franquicia o vientre de alquiler reservado para los que ofrecen dinero por una curul o cargo político alguno bajo su membrete, Vásquez Villanueva, quien postuló al gobierno regional de Cajamarca por «Cajamarca siempre verde» y no por el partido de Keiko, lamentó que la bancada naranja no haya contribuido a mejorar la situación carcelaria del expresidente Alberto Fujimori.

«Como su amigo y cercano colaborador suyo, he sido testigo de su incansable trabajo por el país y por eso lamento ahora que la bancada de FP no haya hecho nada por mejorar sus condiciones de reclusión», señaló durante una entrevista concedida al diario Expreso.  De inmediato distintos parlamentarios fujimoristas rechazaron las declaraciones de Vásquez Villanueva, calificándolas de desesperadas y desubicadas, pues «no representa ni al anterior ni al nuevo fujimorismo», tal como lo señaló el congresista Octavio Salazar. 

Kenji en desacuerdo, Kruger coge el guante

Quien también se mostró en desacuerdo fue el congresista Kenji Fujimori, dejando sentada la posibilidad de desavenencias al interior del fujimorismo. En su cuenta de red social Twitter dijo que «la pretendida desalbertización» significaría «ignorar al líder histórico».

Hace unos días, Germán Kruger, impulsor del denominado movimiento disidente fujimorista «Avanza Frente Libertad», dijo que nadie puede desalbertizarla, pues su segundo nombre es Alberto. Esta organización tiene su base de operaciones en el Paseo Colón y está dispuesta a seguir con el proyecto del fujimorismo de antaño. Pero es conveniente para sus intereses políticos permanecer con la etiqueta «albertista». La respuesta es no.

Deslindes necesarios

Un tácito alejamiento y deslinde de los errores cometidos por las gestiones anteriores de su padre Alberto Fujimori es crucial y necesario. Así lo cree el analista político Steven Levitsky, quien no le augura horizonte promisorio a Keiko si no rompe de «manera pública y creíble con el pasado autoritario del fujimorismo».  

Sostiene que FP todavía no es una fuerza democrática en razón de que la mayor de las hijas Fujimori Higuchi no es una candidata independiente sino «la candidata del fujimorismo» y si bien ha cambiado de nombre no se ha renovado. «Como consecuencia sufre un déficit de legitimidad democrática ante un sector importante de la población. Este déficit contribuyó a su derrota en el 2011. Keiko perdió en la segunda vuelta porque Humala captó el centro. Fue Humala y no Keiko que logró distanciarse de su pasado», explica.

Levitsky, sin embargo, no cree en la desaparición de arrastre del fujimorismo que encarna Keiko. Pero para ello necesita «su propia hoja de ruta» que empezaría con una serie de discursos y entrevistas de alto perfil de rechazo al golpe de 1992; separar a los candidatos que no crean en una nueva forma de ver al fujimorismo y por último «dar pasos simbólicos para demostrar su compromiso con los derechos humanos», entre los que cuenta apoyar a la Comisión de la Verdad y Reconciliación. 

Queda claro entonces que si Fuerza Popular desea encarnar el nuevo sueño fujimorista, primero tiene que hacer sustanciales cambios. Y todo ello empieza por implantar una nueva filosofía de apertura democrática y reconocimiento de aprendizaje de los errores pasados.