Por Grace Gálvez Núñez
Ante una masiva concurrencia, el geólogo Atsushi Gomi Gomi presentó su libro La primera inversión japonesa en el Perú / 1889, en el Museo Andrés Del Castillo, compartiendo la mesa de honor con María Chiozza, representante del Ministerio de Relaciones Exteriores; Tasuya Kabutan, embajador de Japón en Perú; y Guido Del Castillo, presidente del museo.
La importante obra detalla la formación de la «Compañía Minera Japón Perú Sociedad Limitada» para explotar la mina de plata Carahuacra, lo que constituye la primera inversión del Japón en un país extranjero al inicio de la era Meiji, cuando Japón abre su política al mundo exterior.
Fue Korekiyo Takahashi, personaje ilustre en la historia japonesa, quien llega al Perú para organizar la explotación de la mina ubicada en Yauli, Junín, a 4600 m. s. n. m., que hasta la fecha continúa en operaciones, luego de 125 años.
Y fue nada menos que el alemán Oscar Heeren —conocido por haber construido la famosa Quinta Heeren— el promotor de la creación de la minera.
«Takahashi Korekiyo es un emprendedor japonés que aprendió el idioma inglés y se traslada a San Francisco donde pierde sus documentos y es convertido en esclavo por varios años; sin embargo, logra regresar al Japón donde demostrando gran valor llega a ser el director del Oficina de Registro de Patente y Marcas del Imperio Japonés. Oscar Heeren es un alemán nacido en Hamburgo que se traslada a Tokio en los años 1870 y se establece al amparo del periodo Meiji que promueve la apertura del Japón al mundo exterior. Estos dos personajes se asocian para establecer la Compañía Minera Japón Perú Sociedad Limitada», explica Del Castillo en el prefacio del libro.
Por su parte, Gomi relató que estuvo «muy sorprendido al saber que (Takahashi Korekiyo) vino al Perú en la década de 1890 con un ingeniero minero, un intérprete y 17 mineros japoneses. Él vino al Perú para desarrollar un proyecto de inversión japonesa en la mina de plata Carahuacra mediante un joint venture (…). El socio del joint venture fue el alemán Oscar Heeren, quien llegó a ser parte de la familia del presidente Manuel Pardo Lavalle y además aportó al desarrollo económico del Perú».
«Heeren es también conocido por haber construido la Quinta Heeren, un patrimonio histórico en el Cercado de Lima que aún hoy luce su majestuosidad», añadió.
«Los mineros japoneses no sabían idiomas extranjeros nunca habían salido de Japón, ni siquiera sabían cómo vestir prendas occidentales. El señor Takahashi escribió que ningún japonés había subido a alturas mayores al Monte Fuji, que está a 3700 m. s. n. m., por lo que todos los trabajadores tuvieron que enfrentarse a la enfermedad del soroche», narró el autor del libro sobre el contexto de la época.
Y es que esta obra se basa también en un documento histórico: el diario manuscrito de Takahashi Korekiyo, sobre su estancia en Lima. «Sin pensar pude juntar mucho material histórico, documentos relacionados, diarios (…) Pude apreciar un importante álbum de fotografías de Tokio tomadas por el señor Heeren en 1872, estar en contacto con este material me daba la sensación de estar viviendo este momento (…) De esta manera al seguir escribiendo nació el libro que es histórico», detalló el geólogo.
Posteriormente, la bisnieta de Oscar Heeren, Doris Pardo Paredes, entregó un sorprendente regalo al autor de la obra. «Gracias al fantástico trabajo que ha hecho el señor Atsushi Gomi, tengo el gusto de darle un obsequio que trajo mi bisabuelo Oscar Heeren desde el Japón: es un makemono de 13 metros que describe una batalla japonesa. Está un poco apolillado, pero estoy segura que el señor Gomi lo podrá arreglar. Con todo gusto de parte mía, de mi hija y de la familia Pardo», expresó.
Gomi no tuvo más que palabras de agradecimiento para Doris Pardo, quien le dio acceso a los archivos fotográficos de su familia. Al respecto, cabe resaltar que además de las referencias históricas debidamente documentadas, el libro cuenta con un importante registro fotográfico del Perú y Japón de la época.