La celebración de Ohigan en el equinoccio de primavera tuvo razones muy especiales, es así que será recordado durante muchos años. Fue en el cementerio de San Nicolás, el camposanto japonés más hermoso de Latinoamérica, que recientemente fue arreglado y declarado Patrimonio Histórico de Supe.
El proyecto inmediato es lograr que este cementerio sea incorporado a la ruta turística de Caral. El acto espiritual para honrar la memoria de los antepasados reunió a nikkeis de Lima, Cañete y Barranca, el domingo 12.
Luego de la ceremonia budista de tocar la campana Bonsho en el Centro Cultural Peruano Japonés, a las 8:30 a.m. fue la partida con rumbo a Barranca. Resaltó la presencia de los alumnos de los colegios José Gálvez del Callao y La Victoria, así como directiva y socios de Perú Kagoshima Kenjinkai, encabezada por su presidente, Enrique Beppu, y familias infaltables con el homenaje a los antepasados fallecidos. Por la amabilidad de la Asociación Peruano Japonesa cada uno de los asistentes recibió un ligero desayuno para refrescar el viaje de cuatro horas.
La llegada a San Nicolás fue al mediodía, donde los visitantes fueron recibidos por el cálido y amical saludo de la directiva de la APJ Barranca, que preside Jorge Shimabukuro, el Comité de Damas, el Comité de Jóvenes y don Gerardo Miguita, presidente de Supe San Nicolás Soogo Fujookai, quien desde hace más de 30 años se dedica al mantenimiento del camposanto japonés.
Para muchos asistentes fue la primera vez que pisaron y conocieron la calle que lleva el nombre de «Gerardo Miguita» y que conduce al camposanto San Nicolás.
Los escolares colocaron y encendieron osenko en cada una de las tumbas, que previamente fueron adornadas con frescas flores amarillas. Familiares visitantes limpiaron la tumba de sus seres queridos, pusieron muchas flores, prendieron osenko y velas, y elevaron plegarias por sus fallecidos.
La venerable Jisen Oshiro, de la comunidad Zen Sotoshu, celebró el Ohigan al pie del mausoleo donde está escrita esta frase en japonés y castellano: «No olvides la tumba de tus ascendientes».
Recibió y purificó ramos de flores que le entregaron Saki Fujiwara, agregada civil de la embajada japonesa; Jorge Igei, director del Museo de la Inmigración Japonesa, que representó al presidente de la APJ, Francisco Okada; Carmen Hayashi, presidenta de la Asociación Femenina Peruano Japonesa; Francisco Furushio, presidente de la Asociación San Nicolasina de Lima; Gerardo Maruy, en representación de AELU; y un dirigente de la Asociación Okinawense del Perú.
Luego de las reflexiones de honrar la memoria de los antepasados, los nikkei visitantes pusieron polvos de incienso encima de carbón encendido.
Para no olvidar la visita al cementerio San Nicolás se tomaron fotos en grupo y emprendieron el viaje al local de la APJ Barranca. En un agradable intermedio conocieron y admiraron un lugar turístico de Barranca, el circuito de playas Chorrillos, Miraflores y Puerto Chico, al sur el Colorado, donde está el Cristo Redentor en lo alto, Bandurria y Atarraya.
En el local de la APJ de Barranca se levantó un altar budista donde se celebró el Ohigan. Jisen Oshiro explicó que es el momento en que se recuerda a los antepasados. «La palabra Ohigan significa ‘la otra orilla’ y hace referencia al espacio habitado por los espíritus que han abandonado este mundo. En Japón, país de fuerte espiritualidad y de un gran aprecio por la familia, el Ohigan constituye una de las fechas más importantes del año», explicó.
Detalló que dentro de los rituales propios de esta festividad se acostumbra visitar a las tumbas de los ancestros y realizar una limpieza a la lápida, y finalmente ofrecer flores.
¿Y cómo celebran los nikkei peruanos en Ohigan? «Para los nikkei peruanos participar del Ohigan significa honrar la memoria de sus ancestros. Precisamente, en la romería que se realiza anualmente en nuestro país, participan numerosas personas y les rinden homenaje», dijo.
Señaló que cada primavera es ya tradicional visitar el cementerio de San Nicolás, donde se encuentran muchos de los primeros inmigrantes japoneses que llegaron a Barranca.
Luego de la purificación de las flores en homenaje a los inmigrantes japoneses y colocación de osenko, en la ceremonia protocolar Jorge Shimabukuro, presidente de APJ Barranca, subrayó que este año es muy especial por los cambios que ha experimentado el cementerio San Nicolás. «Después de 107 años de su construcción, este año ya cuenta con el certificado de posesión y los documentos ya están en trámite en la notaría, en donde el 12 de setiembre se realizó la primera publicación de ley en los medios periodísticos para lograr la tan ansiada titulación del terreno».