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El ramen

Por Rubén Kanagusuku

Dentro del aüge de la comida fusión peruano-japonesa, muchos nikkeis se han aventurado a abrir ramen-ya en Lima y provincias, trayendo ese popular plato consumido en el Japón a nuestro país. 

Para muchos dekaseguis, una de las principales cosas que extrañan del Perú es la sazón criolla, de igual modo, cuando me preguntan qué comida extraño del Japón, la principal es el ramen a pesar de no ser una creación exclusivamente japonesa. 

Fue durante la era Meiji (1868-1912) cuando el ramen comenzó a echar raíces en Japón: en el barrio chino de Yokohama los restaurantes de comida china comenzaron a servir los fideos chukamen con su correspondiente sopa y carne de cerdo en tiras (chashu), brotes de bambú (menma) y huevo cocido cortado por la mitad, entre otros ingredientes. Por este motivo, el ramen se conoce también como chukasoba, shinasoba y nankinsoba; todas estas denominaciones aluden a China, país de origen de este plato.

Fue a partir del 2011 cuando empezaron a surguir los negocios especializados en ramen en el Perú, a pesar de que en muchos restaurantes de comida nikkei estaba en sus respectivas cartas. En su mayoría traídos por exdekaseguis que, al igual que este escriba, no encontraban un lugar en donde degustar un buen ramen.

Este plato requiere de una laboriosa preparación con un caldo hervido durante horas, y los fideos y demás ingredientes elaborados individualmente, para luego integrarse momentos antes de ser consumidos.

Siendo testigo de esta llegada, me pregunto: ¿será posible que el ramen llegue a masificarse tanto como la sopa wantán? ¿Podrá sustituir al caldo de gallina?

Con la presentación del ramen en Mistura 2014 por parte del restaurante Omatsu de San Borja, he podido apreciar los primeros pasos en adaptarlo al paladar criollo e imaginar y preguntarme como hicieron los primeros inmigrantes chinos para crear la sopa wantán, masificarla y darle la popularidad de la que hoy goza al igual que el resto de su comida.

Los ramen-ya nacionales tienen muchos retos que enfrentar: desde hacerles entender al público en general que el ramen no es la comida instantánea que se vende en los supermercados hasta justificar los precios en comparación con otras comidas con las que compiten.

Este año se han abierto tres nuevos ramen-ya, con muy buena clientela y de muy buena calidad, y se seguirán abriendo. Probablemente nos encontramos en la etapa inicial de la entrada del ramen al Perú como lo fue en su momento la sopa wantán.