Por Christian Hiyane Yzena
A inicios de septiembre, el equipo de Keiko Fujimori programó una caravana por Lima Norte para promover a los candidatos distritales que participarán por Fuerza Popular este domingo 5 de octubre. La comitiva partiría de San Martín de Porres, seguiría por Independencia, Los Olivos y terminaría en Comas. Fuentes confiables nos dijeron que a las 10:00 am aproximadamente del martes 9 recalaría en el local de Fuerza Popular (FP) de la céntrica avenida Las Palmeras, a unas cuadras del Palacio Municipal de Los Olivos.
Quien postula en este distrito por FP es Valentín Caro, un ingeniero que trabajó durante la gestión de Alberto Fujimori en el Organismo de Formalización de la Propiedad Informal (Cofopri). Keiko llegaba para apoyarlo, así como a Erly Riega (SMP), Néstor Pajuelo (Independencia) y Moisés Salgado (Comas). Lamentablemente, por cuestiones de tiempo, no pasó por Los Olivos y enrumbó a Comas.
De alguna forma estábamos advertidos de cambios o modificaciones porque si bien existe un plan preliminar, se encuentra sujeto a cambios de último momento. Y Fujimori Higuchi parece ser bastante celosa con su trabajo y estar cada vez más convencida de la enorme tarea que tiene pendiente respecto a la institucionalización del partido que fundó. Al estrecharse la agenda, no había marcha atrás y lo más probable era que Caro terminaría participando en el cierre de campaña con todos los demás candidatos, a pocos días de las elecciones municipales.
«Ella viaja siempre y hasta en una ocasión llegó a la selva por un desastre natural antes que el mismo presidente», explicó la fuente. A diferencia de otros líderes potenciales de la oposición, Keiko construye su partido con esfuerzo y de manera personal, buscando quitarle el sesgo que, como hija del expresidente Alberto Fujimori, se le endilga a FP. Políticamente quizás no se vea mucho pero hay claras intenciones de buscar su propio camino y crear su propia agenda. Su trabajo es silencioso y sin aspavientos.
Más trabajo, menos palabras
¿Tiene mucho de la cultura japonesa que prefiere «hacer» antes que «seguir hablando» y actuar en el momento indicado? Así es. La labor de la lideresa de FP no se puede reducir a su labor meramente anecdótica de «política tradicional». Intenta poner en marcha, tal vez sin proponérselo, lo que con el tiempo los issei enseñaron y valoraron: el trabajo pragmático y frontal. Sujeto a resultados, aún sin el reconocimiento o el lucimiento mediático. Por eso hay un núcleo fuerte que se identifica con el fujimorismo sin concesiones.
Sin embargo, el gran escollo que enfrenta FP es el de marcar su propia dirección, más alejada de la posición fujimorista de ayer y más cercana a la versión keikiana de hoy. La sombra sigue siendo fuerte, está allí implacable, por lo que la labor para desmarcarse de ella es de largo aliento. Conforme se acerque el 2016 y se caliente la campaña, escucharemos expresiones como las de nuestro Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, entre otras diatribas más.
Sin duda, algo que le enrostrarán permanentemente será sobre la real posibilidad de liberar a su padre si es que el pueblo le da su voto y su confianza y le permiten llegar al poder. Ese tema que aún queda por dilucidar definirá en buena cuenta, el porcentaje de indecisos que marchan a tropel y que esperan un deslinde oportuno. ¿Estará trabajando sobre esa base? Quizás pero no es la única salida. La otra tiene que ver con el camino más empedrado y es la de conquistar a sus propios reclutas, convenciéndolos de que FP es una alternativa viable y diferenciada. En eso, que no otorga réditos políticos inmediatos, se encuentra trabajando Keiko Fujimori y los resultados parece querer tenerlos en abril del 2016 si no antes conforme las encuestas comiencen a soltar las primeras cifras.
Keiko quiere construir algo duradero
A raíz de las enfadadas declaraciones de Vargas Llosa, criticables desde todo punto de vista, varios analistas se metieron al pleito para tratar de calmar las aguas y dejar que la cosa siga llevándose en paz en nuestro país. Muy a nuestro pesar, el laureado escritor nacido en Arequipa, pasa mucho tiempo fuera del Perú y por eso son descalificables sus opiniones ya que buscan encender la pradera a la distancia. Podrá venir en cualquier momento pero no vive el día a día como muchos de nosotros.
Steven Levintski considera que si bien Fuerza Popular es un partido personalista, como sucede con Perú Posible de Alejandro Toledo o el Partido Nacionalista de Ollanta Humala, es una excepción porque hay señales de querer ser diferente.
«(Keiko) invierte en su partido. En vez de pasar su tiempo en Stanford o en Twitter, viaja con frecuencia al interior, inaugurando comités y reclutando candidatos. A diferencia de otros partidos, Fuerza Popular tiene varios candidatos viables en las elecciones regionales de octubre. No sé si Fuerza Popular terminará institucionalizándose. Hoy, sigue siendo un partido personalista. Pero a diferencia de sus rivales (y su padre), Keiko parece querer construir algo duradero. Si el fujimorismo todavía no es el partido más fuerte del Perú, podría serlo pronto», refiere.
Augusto Álvarez Rodrich también tiene sus dudas respecto a las expresiones afiebradas de Vargas Llosa a pesar de las naturales conjeturas que se tejen al estar rodeada de gente que perteneció al gobierno de su padre. «Keiko ha dado señales de querer tomar distanciar de esa forma de gobierno, pero algunas personas que la rodean -y que tuvieron peso en la campaña 2011- son un déjà vu con piernas de lo peor de los noventa», precisa.
El exdirector de Perú 21 y actualmente columnista de La República prosigue: «hay dudas, también, sobre si la declaración de Vargas Llosa en contra de Keiko perjudica o favorece su candidatura. En la elección 2011, por lo menos, el desempeño del hoy Premio Nobel fue crucial para el triunfo de Ollanta Humala y la derrota de la postulante fujimorista. Pero en esto nunca hay reglas fijas».
Jaime D' Althaus indica que Keiko Fujimori maneja un programa que busca independizarse de la imagen de su padre, intenta crecer de manera independiente y generar nuevos espacios dentro de la vida política del país. En ese sentido, observa que hay esfuerzos para el logro de dichos propósitos.
Hoy que son las elecciones municipales y regionales habrá que observar detenidamente cómo le va a FP en el interior del país. No es determinante en cuanto a las expectativas presidenciales de Keiko Fujimori pero si de utilidad para marcar la tendencia que desde hace años viene ocurriendo a nivel local: el copamiento de los independientes con liderazgos únicamente en sus regiones y la participación cada vez más nimia de los partidos políticos con presencia en Lima.