Por: Christian Hiyane Yzena
Su sabrosa y variada carta de presentación de sánguches con chicharrón y combos con papas han aparecido en distintos programas de televisión: desde Enemigos Públicos de Aldo Miyashiro hasta Domingo Al Día de América Televisión. Se trata de Chanchipan cuyo primer local, inaugurado hace tres años en Jesús María, dio lugar a la aparición de dos más, otro en el mismo distrito y un tercero en Pueblo Libre.
La especialidad de la casa es el Teriyaki Chicharrón y el Chicharrón a lo pobre, dos de los sánguches más pedidos por el respetable. Pegadito nomás está el Chanchipapa Gaucho y la Chanchipapa Clásica. Al menos estos cuatro gozan de popularidad entre los amantes del chicharrón peruano. También se puede encontrar el Chicharrón Clásico y bebidas.
Pero al hablar de Chanchipan debemos referirnos a uno de sus precursores: Yoshi Jahana Shimabukuro (30), un peruano exdekasegi que trabajó en Japón con la mira puesta en el negocio propio, una aspiración que tuvo desde que dejó el colegio Trilce después de cursar la primaria en La Victoria.
Su infancia transcurrió entre Barranco y el Cercado de Lima, más precisamente, el barrio de Naciones Unidas por el legendario Coliseo Amauta, límite con Breña. Su madre, Zoila Shimabukuro falleció cuando apenas tenía quince años. Gracias al apoyo de sus tías y de su padre, Antonio Jahana pudo salir adelante y superar ese difícil trance junto sus hermanos José (31) y Michael (28).
Al terminar el colegio prefirió no seguir una carrera profesional sino abocarse al negocio. Necesitaba hacerse de un capital para ponerlo en marcha. Fue así como financió su pasaje y enrumbó a Japón en el 2006. No se fue solo porque lo acompañó su hermano menor Michael y dos amigos más a quienes frecuentemente encontraba en la AELU, Satoru Tanaka y Giancarlo Tamashiro.
Al llegar al aeropuerto de Narita se dividieron. Yoshi y Michael fueron recibidos por José, el chonan de la familia mientras que los amigos se dirigieron a Aichi Ken. Sus tías paternas Juana y Felicita Jahana le brindaron inicialmente cobijo en la zona de Kiryu, Tochigi. Los hermanos ingresaron a trabajar a una fábrica de máquinas de aire acondicionado pero debido a la ausencia de horas extras, Yoshi permaneció solo un mes.
Se puso en contacto con sus amigos Satoru y Giancarlo quienes laboraban en la ciudad de Nishio. Así pudo ingresar a una fábrica de autopartes de iníciales S.S. que se encargaba exactamente de la producción de las tapas de los alternadores. Era una semana de día y otra de noche y por lo general de dos a tres horas extras diarias.
Yoshi trabajó aquí cerca de tres años. Aprendió nihongo y fue reuniendo su dinero con la finalidad de invertirlos en el Perú. Su proyección estaba clarísima, quería aprovechar su visa de tres años; renovarlos por otros tres más y regresar al país. En este kaisha conoció a Maggie Urasaki -hermana de uno de sus amigos de la AELU, Kalu-, que después se convertiría en su socia en el lanzamiento de Chanchipan. Un tercer socio completa la junta, el itamae David Tominaga quien nunca estuvo como dekasegi en Japón.
Próximo a vencer su visa, Jahana siguió su proyección. Lo renovó pero alistó sus maletas y dejó el archipiélago en enero del 2010. Al llegar a Lima se le presentaron muchas cosas para invertir pero no se apresuro en tomar una decisión.
¿Y ahora qué pongo?
Como muchos dekasegi que regresan de Japón con el deseo de poner en movimiento el dinero ahorrado con esfuerzo y sacrificio, Yoshi barajó varias posibilidades, todas ellas relacionadas con el rubro de comida. Enterado de ello, Maggie Urasaki, quien también se encontraba en el país, coordina una reunión para que ambos, además de su esposo David Tominaga, puedan unir esfuerzos y de manera conjunta invertir en un negocio como una cafetería por ejemplo.
Un dato interesante fue la importante contribución de David Tominaga, quien ha sido itamae de importantes restaurantes de comida japonesa en Lima. Gracias a su experiencia se fueron fusionando sabores hasta alcanzar alguno de manera definitiva que involucre lo criollo con un toque oriental. Las formulas no fueron de un día para otro. Ajustando ingredientes y medidas exactas, con las opiniones de los mismos clientes y una que otra autocritica, se fue estableciendo una receta única. Como para que el asiduo comensal sepa lo que estaba consumiendo.
Yoshi no se duerme en sus laureles y explica que hoy se dedica a tiempo completo al negocio. Precisamente dentro de esa consigna está el canje con algún medio de comunicación masivo. Yoshi adelanta que dentro de poco estarán saliendo también en las pantallas de Frecuencia Latina, Canal 2. Aún no sabe en qué programa pero las conversaciones están bastante avanzadas. Punto a su favor sin duda.
Japón: Lección de ahorro
Los hermanos de Yoshi todavía están en Japón. Él no mira con desdén y no descarta volver algún día a la isla a trabajar. Si las circunstancias lo ameritan, lo asumiría sin ningún problema. De allí que lo califique como un «país de oportunidades». Además tiene un sueño pendiente que es conocer Okinawa. Sobre el Perú, señala que esta es su casa y que la familia es importante.
«Además me enseñó a ser responsable y a aprender a ahorrar. Me gusta su tranquilidad porque la plata alcanzaba. Al principio tuve problemas con el idioma pero después me fui defendiendo. Ah y el invierno tampoco lo paso», remarca convencido.
Puedes ver la presentación que tuvieron en el programa "Domingo Al Día" en http://www.youtube.com/watch?v=QeoM7yX7Jfw
Dato
Chanchipan
Jr. Huiracocha 1801 y Horacio Urteaga 1226 / Jesús María
Plaza Bolívar 185 / Pueblo Libre
Telf. (511) 261-3293 / 334-9040