Un paseo primaveral en el mes de setiembre es el mejor regalo para los ojiichan y las obaachan del Centro Recreacional Ryoichi Jinnai de la Asociación Peruano Japonesa. Así lo manifiestan en la visita al vivero de bonsai de Luis Takehara, en Cieneguilla. Muy alegres por respirar el aire de la primavera, conversan, bailan, cantan y aplauden. El mediodía es la hora sagrada, porque almuerzan con el más delicioso obento.
Cuando llegan a Cieneguilla y bajan del carro, en la puerta del vivero los espera Luis Takehara, los recibe con la calidez de una amistad okinawense. Y si es preciso hasta los ayuda a sentarse en la silla de ruedas. Cada día, Takehara da la bienvenida a cien usuarios del Centro Jinnai, en cinco días son 500 personas.
El sol en todo su esplendor es la primera sorpresa, pues el frio invernal no quiere irse de Lima y obliga estar muy abrigados. Al estar en Cieneguilla los koreisha se quitan la chalina, se sacan la casaca y se ponen boshi (sombrero).
Bonsai, radio taiso
A quienes van por primera vez al vivero Takehara les llama la atención la forma, tamaño, color y los años que tienen los pequeños árboles.
De inmediato, se instalan en una acogedora y amplia área verde, rodeada de muchísimas plantas, flores y árboles de todos los tamaños. Luis Takehara, habla en idioma japonés, los saluda y da la bienvenida.
Rosa Nakamatsu, directora del Centro Recrecional Ryoichi Jinnai, explica cómo a va ser el programa que se inicia con radio taiso, para calentar y estirar los músculos.
Ya fortalecidos físicamente, los visitantes recorren el vivero y luego, dirigidos por las voluntarias del Centro Jinnai interpretan inolvidables canciones japonesas.
Recinto de la orquíeda
Los usuarios de la segunda edad, es decir quienes tienen más de 75 años y menos de 80, visitan el cultivo de orquídea de la familia Matsuda.
El recorrido por el recinto de la orquídea permitió conocer y admirar in situ la belleza de las orquídeas peruanas, sobre todo híbridos de orquídeas, especies mejoradas por el ingeniero Fernando Matsuda.
Al mediodía se sirvió un delicioso almuerzo. Como postre, mandarina y plátanos.
Después continuó el programa. Bailaron con el mismo entusiasmo al escuchar melodías japonesas, así como cumbias peruanas.
El paseo a Cieneguilla finalizó con un lonche y a las 3:30 p.m. partieron ocho movilidades con dirección al respectivo domicilio de los usuarios de la tercera edad. Y los de segunda edad subieron al bus que los los llevó hasta el Centro Cultural Peruano Japonés.
La visita al vivero Takehara comenzó el lunes y concluye mañana viernes.