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Nikkeis en Cañete honraron a sus antepasados fallecidos

Ciento veinte nikkei de Lima se dirigieron a Cañete para honrar la memoria de sus antepasados fallecidos en la celebración de Obon, tradicional festividad japonesa, que en esta ocasión fue oficiada por el obispo Iashito Kajiwara, de Jodo Shinshu Honpa Hongwanji de Brasil y venerable Fabiana Fukaya. 

Esta actividad espiritual, que se realizó el domingo, fue organizada por la Asociación Peruano Japonesa de Cañete, presidida por Miguel Gusukuma. 

Resaltó la presencia joven con la asistencia de estudiantes de los colegios La Victoria, La Unión, José Gálvez y Hideyo Noguchi.

En el cementerio Casablanca, el pie del obelisco en homenaje a los inmigrantes japoneses se inició el Obon. Los invitados, así como los representantes de las más importantes instituciones nikkei colocaron ramos de flores. Los asistentes elevaron sus plegarias y participaron en la ofrenda del osenko.

El segundo punto en homenaje a los antepasados fue en el cementerio general de San Vicente, Cañete.

Enseguida, la festividad de Obon fue en Jionji, templo budista, ubicado en el local de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete. 

La profesora Yoko Okuyama, de la Asociación Urasenke Tankokai del Perú, ofreció la ceremonia del té Dai Tenmoku, dedicada a Buda.

El obispo Iashito Kajiwara reflexionó acerca de lo que es el Obon. Y cada uno de los asistentes rezó y colocó incienso en memoria de sus familiares fallecidos.

En acto protocolar, Carmen Hayashi leyó el mensaje de Sumiko Ishibashi, representante de la Asociación Femenina Peruano Japonesa. 

Manifestó que «esta es una oportunidad en el año que nunca perdemos, de venir, recordar y dar gracias a todos aquellos cuyas fotos y nombre llenan estas paredes», expresó a los referirse a las 2500 tablillas mortuorias, ihai, que se encuentran en el templo Jionji.

Asimismo, la presidenta de Fujinkai mostró su agrado por la participación de los escolares. «El Obon es una celebración formativa pues transmite parte importante de nuestra cultura religiosa, y además nos llama a reflexionar un poco sobre el mundo espiritual, practicar la gratitud y el respeto a los ancestros y, por ende, acumular virtudes», señaló.

Shimpei Otake, segundo secretario del departamento de Cultura y de Prensa de la Embajada de Japón, expresó su respeto a todos los miembros de la APJ de Cañete y a los miembros de la sociedad nikkei por el esfuerzo y la dedicación en realizar la tradicional ceremonia.

«Se han cumplido 115 años desde que en 1899 los primeros inmigrantes japoneses llegaron al Perú llenos de sueños y esperanzas. Ellos enfrentaron muchas dificultades en un país donde el idioma, costumbres y formas de pensar eran diferentes. Sin embargo, no se dieron por vencidos y con sus característica perseverancia afrontaron y vencieron con éxito las adversidades que se les preservaron», subrayó.

Consideró que la colectividad nikkei, que hoy en día ocupa un lugar importante en la sociedad peruana, contribuye activamente al desarrollo del Perú, y es el fruto de años de esfuerzos y dedicación de cada de sus miembros, y llevando las virtudes ancestrales han logrado estabilizarse firmemente. «Espero, desde el fondo de mi corazón, que las generaciones venideras hereden esas cualidades de nobleza y respeto que los distinguen, y que siguiendo su sabiduría y valiosas experiencias, se constituyan en ejemplo y guía para las futuras generaciones».

Francisco Okada, presidente de la Asociación Peruano Japonesa, explicó que en esta fecha, según la tradición japonesa, la familia se reúne en la casa paterna, con los hermanos, los hijos, los nietos y se recuerda de manera especial a los antepasados con alegría, «agradeciéndoles por lo que nos legaron y también por el don de la vida que hemos recibido».

«De esta manera, orando por ellos y por todos aquellos nikkeis cuyos restos o sus ihais se encuentran en Cañete, rendimos nuestro homenaje a su paso por toda la vida, con recogimiento y reflexión».

Manifestó su deseo de que las nuevas generaciones conserven esta tradicional actividad y la mantengan vigente en los próximos años.

El Obon finalizó con el almuerzo cañetano. El Comité de Damas de APJ Cañete sirvió sopa seca.