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Nikkeis oraron por víctimas de bomba nuclear en Hiroshima

La Asociación Peruano Japonesa y Perú Hiroshima Kenjinkai oraron en memoria de las víctimas de la bomba nuclear en Hiroshima, al cumplirse 69 años del lanzamiento. 

La ceremonia se realizó el miércoles 6 de agosto, en el auditorio Ryoichi Jinnai del Centro Cultural Peruano Japonés, y reunió a presidentes de las instituciones nikkei.

La venerable Jisen Oshiro, de la comunidad budista Zen Sotoshu ofició la ceremonia por la paz mundial, con Sengen Castilla, Ryushin Ponte y el Coro de Baika del templo Zuihoji.

«Que los méritos de la recitación eko se extiendan en las diez direcciones y en el pasado, presente y futuro para la paz de todos los seres», reflexionó.

Meditó en relación a las ofrendas en la ceremonia budista: «Las ofrendas (kuyoo) de la luz, las flores, los frutos, los dulces y el incienso se realizan en todos los hoji (ceremonias memoriales) de nuestra tradición japonesa».

Explicó que shoko, ofrenda de incienso, purifica a los participantes y el humo ascendente del incienso eleva «nuestros pensamientos y oraciones a las víctimas de Hiroshima y de todas las guerras, rogando por la paz de todos los seres».

Enseguida, los asistentes participaron en la ofrenda de incienso, al pie del altar budista.

Hibakusha

Enrique Haji, presidente de Perú Hiroshima Kenjinkai, manifestó que el 6 de agosto se recuerda el aniversario número 69 del bombardeo atómica en Hiroshima. De esta manera compartió algo de la historia de los sobrevivientes.

Dijo que es un tema sobre el cual tuvo mayor conocimiento desde su visita a Hiroshima,  donde los hiroshimanos de segunda o tercera generación tienen un recuerdo bastante fresco.

«Las víctimas de los bombardeos atómicos son llamados hibakusha, una palabra en japonés que literalmente significa ‘persona bombardeada’», precisó.

Ser hibakusha, según recuerdan los sobrevivientes, era como una maldición de los estigmatizados. Además de las enfermedades a las que se enfrentaron, tuvieron que lidiar con el rechazo del resto de la sociedad: vivían ocultando su condición, ya que nadie quería casarse con personas como estas e incluso le negaban trabajos si se llegaba a conocer lo que eran.

«Según estudios independientes realizados sobre distintas catástrofes, los hechos traumáticos alteran profundamente el conjunto de creencias esenciales que la persona tiene sobre sí misma. Esto fue lo que ocurrió en Japón, y fue más grave aún ya que las personas eran rechazadas por la sociedad», detalló.

Subrayó que por mucho tiempo los hibakusha vivieron ignorando lo que les había ocurrido y los efectos tardíos que esta situación podía tener en ellos o sus hijos.

«Un año y medio  después de la tragedia fue que los supervivientes conocieron lo que ellos habían presenciado, se trataba de la explosión de una bomba atómica. Tres años después se formaron por primera vez como asociación de víctimas para pedir ayuda al Gobierno para tratamientos, ya que no tenían dinero y muchos morían», pormenorizó.

Para el 2008, 243 692 hibakusha han sido reconocidos por el Gobierno japonés, la mayoría viviendo en Japón. El Gobierno además asegura que el uno por ciento de dichos supervivientes padece alguna enfermedad asociada a la radiación.

Memoriales en Hiroshima y Nagasaki contienen listas de los hibakusha que se sabe han muerto desde los bombardeos. Actualizadas anualmente durante el aniversario de los bombardeos, al 2008 los memoriales contienen los nombres de los más de 400 000 hibakusha, 258 310 en Hiroshima y 145 984 en Nagasaki.

La conclusión de Enrique Haji es que hoy la guerra está presente en nuestros días en diferentes latitudes, y si bien no es de las dimensiones de la Segunda Guerra Mundial, sigue siendo una amenaza latente para la paz mundial. «En tal sentido, pienso que recordar los hechos del pasado siempre nos permitirá reflexionar antes de tomar una decisión», acentuó.

Agradeció a la APJ por su apoyo; al prefecto de Hiroshima, Hidehiko Yuzaki; y a los kenjinkai «que con su valioso aporte nos han permitido colocar un bonito detalle a nuestra celebración, tsuru, símbolo de paz». 

Mensaje de Hiroshima

El gobernador de Hiroshima Hidehiko Yuzaki, hizo llegar su mensaje a Perú Hiroshima Kenjinkai y fue leído por Miriam Yusa. «Para todos los integrantes de Perú Hiroshima Kenjinkai, quisiera comenzar agradeciéndoles por su esfuerzo de ser el nexo para mantener una relación de amistad entre la prefectura de Hiroshima y la República del Perú», expresó.

Manifestó su respeto por las actividades en conmemoración.

Informó que en abril de este año se realizó en Hiroshima la iniciativa para el desarme nuclear y la no proliferación de armas nucleares (NPDI). En ella, representantes de diferentes países compartieron experiencias sobre los desastres que pueden causar las armas y se decidió como objetivo «un mundo sin amas nucleares».

Además, se realizan reuniones internacionales en Noruega y en México con el tema de lo inhumano que puede ser un arma nuclear. La voz de Hiroshima se está expandiendo por el mundo, teniendo como centro a los países que no poseen armamentos nucleares así como las ONG.

«Esta primavera, al asistir por primera vez al comité de preparación para la calificación de operaciones, porque el Japón y esta prefectura sabe lo inhumano que puede ser una arma nuclear, creo firmemente que podemos sobrepasar las diferencias que poseemos para colaborar y lograr un objetivo benéfico para todos. Con este sentimiento en mi corazón, me gustaría proponer la eliminación de armas nucleares y la reconstrucción y consolidación de la paz», fue el mensaje del gobernador Yuzaki.