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Mieko Moromizato es feliz de ser peruana y vivir en el Perú

Por Ciria Chauca Falconí

Mieko Izu de Moromizato, nacida en la prefectura de Okinawa, es feliz de ser peruana y vivir en el Perú. Su identidad peruana es sentir al Perú con el corazón okinawense. 

Desde 1973 ha experimentado con intensidad el desarrollo económico, social y cultural en el Perú, por eso, Mieko está al día respecto del movimiento político en nuestro país. 

Por su dedicación al trabajo en pleno corazón de Lima, sabe quién tiene que ser el próximo alcalde. Su voto será por Luis Castañeda, candidato por Solidaridad Nacional.

Especialmente en julio aflora su sentimiento de ser peruana. Es así que la señora Moromizato iza la bandera bicolor los primeros días, y no porque es obligatorio, más bien es para realzar la importancia cívica y patriótica.

«Tanta, runtu, iscai»

Mieko Moromizato, casada con Anki Moromizato, nikkei peruano, llegó al Perú en 1973. Desde un inicio se estableció en El Agustino, populoso distrito, que acogió la migración de campo a la ciudad. Durante 17 años trabajó en la panadería «San Cayetano», que perteneció a la familia Moromizato.

Vivir y trabajar en El Agustino fue conocer un Perú profundo, un Perú provinciano. Mieko venía de Brasil, un país que había puesto la limpieza en primer lugar, aterrizó en un distrito que se caracterizaba por una total falta de higiene. Esta situación la sorprendió, pero no la aminalaba atender correctamente a los clientes.

Practicar la limpieza, para Mieko, han sido anécdotas inolvidables. Recuerda que cada vez que compraba pollo antes de cocinar, la higienización tenía que ser con bastante agua, detergente y sal, «era la única manera de comer pollo limpio», narra Mieko, en una concurrida panadería Panko’s que está en el centro de Lima, en el cruce de las avenidas Bolívar y Wilson. Ella trabaja en el taller de Panko’s.

Una peculiaridad que todavía tiene presente es que las «paisanitas» que iban a comprar en la panadería de la familia Moromizato eran provincianas, entonces no sabían español y hablaban solamente en quechua. Al atenderlas diariamente practicó el idioma del imperio de los incas. Aunque ahora ya no tiene con quién comunicarse en quechua, no se olvida los significados de tanta (pan), runtu (huevo), iscai (dos).

Su dedicación en «San Cayetano» no se limitó a la atención en mostrador, sino que tuvo que aprender a preparar los panes infaltables para el consumo diario, en el desayuno y en el lonche, el francés y el ya desaparecido tolete.

«Un día, el panadero no vino a trabajar, entonces tuve que aprender a hacer panes». Así fue el inicio de su experiencia de panadera, que comenzaba a las cuatro de la mañana, cada vez que el panadero se iba a tomar tragos, en lugar de ir a trabajar. 

Fiestas Patrias con panetón

Fue en El Agustino donde Mieko Moromizato conoció cómo se celebraban las Fiestas Patrias en el Perú, así como las fiestas matrimoniales.

Todos los 28 de julio han sido infaltables el panetón, la leche y el chocolate. «San Cayetano» producía panetón «Milan».

No fue directamente en una fiesta matrimonial donde Mieko aprendió a comer cuy, que hoy es uno de los platos peruanos de su preferencia. «Como tenía que hornear, siempre me invitaban a las fiestas de matrimonio, pero yo no iba porque no tenía tiempo. Un día trajeron 120 cuyes para hornearlos, me sorprendió porque parecían ratas y no cuyes. Me obsequiaron un cuy ya preparado, no lo comí y le invité a uno de los chicos que trabajaba en la panadería». Fue un proceso paulatino aprender a comer cuy. Fue en Ayacucho, cuando acompañó a su hija Regina Moromizato, por motivo de trabajo, donde descubrió el riquísimo sabor del cuy.

Para la señora Moromizato fueron 17 los años en el distrito El Agustino, dos de sus hijos han nacido allí. Cuando cerró la panadería «San Cayetano», la familia Moromizato abrió un restaurante en la avenida Wilson, centro de Lima.

Desde hace 30 años trabaja en la panadería Panko’s.

Sancochado, caldo de gallina y oden 

Como peruana, Mieko festeja Fiestas Patrias cocinando sancochado para entibiar el frío limeño, y caldo de gallina negra. Son sus nietos quienes los disfrutan con mayor placer.

Y para ponerle el toque japonés en Fiestas Patrias peruanas, Mieko prepara oden, que es un plato típico para las épocas de frío. Es una preparación de olla, un caldo especial con nabo, zanahoria, konbu (alga), konyaku, shitake, huevo duro, tofu, satoimo (pituca), kamaboku, arroz blanco, acompañado con carne de pollo, cerdo o mariscos y se sirve en el almuerzo familiar.

Dice que ella no es profesora de cocina, pero sí le gusta compartir la receta culinaria de su tierra natal, prefectura de Okinawa, tal como lo hace en cada clase de cocina okinawense.

La flor de la canela

Mieko siente una especial predilección por la música peruana. Ella es admiradora de las composiciones y la voz de la inmortal Chabuca Granda. La flor de la canela es la canción de su preferencia.

Desde todo punto de vista, Mieko es feliz de ser peruana y son muchos los motivos para sentir el orgullo de ser peruana. Fiestas Patrias es una celebración familiar, con su esposo, sus cuatro hijos y sus nietos.

DATO

Mieko Moromizato está casada con Anki Moromizato y tienen cuatro hijos: Renato, Regina, Sergio y Leticia. Es propietaria de panadería Panko’s, que atiende de lunes a sábado de 8:00 a.m. a 11:00 p.m., y domingos de 8:00 a.m. 8:00 p.m.

Ha sido presidenta de la Asociación Okinawense del Perú, periodo 2011. Es Embajadora Uchina de Buena Voluntad.