Regresar

Niseta, Sedai y Tintoreros

Un tanto más osados que los locales al mezclar la música okinawense con el rock, los nikkei uchinanchu argentinos padecen del mismo problema de apertura que los de aquí. Hay muchos deseos y buenas intenciones «por salir del guetto», tal como señala Daniel, bajista de la banda Sedai Band, pero aún no han desarrollado un sistema que les permita abrirse y entrar al ritmo de los propios platenses.

En una entrevista concedida al suplemento Joven de Página 12, aparecen las declaraciones además de los integrantes de Niseta Ryu y Tintoreros una de las bandas con mayor tiempo dentro del circuito interno de la propia colectividad. Como se puede ver, existe toda una corriente de independencia y de exploración de ritmos que enhebra el rock con la música uchinaguchi. 

En el ciberespacio es posible encontrar alguno de estos hibridos de Niseta Ryu como la canción Tumata Bushi. Lo interesante es constatar que la guitarra ha sido reemplazada por el sanshin, esta especie de viola rudimentaria que escarba el alma con cada acorde, a cargo de Julio. «El lugar de la guitarra lo ocupa el shamisen que se afina en forma pentatónica y tiene un sonido muy particular que te permite hacer música sin viola», asegura.      

La banda la completan además dos chicas que a punta de taiko visten de sacro aquello que sonaría como cualquier tema o melodía más. Y no lo es. Suena raro pero hay absoluta confianza en cada uno de sus miembros de saber qué es lo que están haciendo y hasta dónde los puede llevar esta experiencia. El vocalista ha tratado de emparentarse a un intérprete de hip hop pero con este marco musical a veces se siente desubicado. Lo cual tampoco es un problema cuando las cosas tienen un derrotero.

Tanto Niseta como Sedai Band han liberado sus energías musicales en pequeños recintos, casi siempre dirigidos a los propios nikkei. En cuanto a Tintoreros, la propuesta no tuvo en realidad mucho de folclore okinawense sino más de punk y hardcore pero es casi la célula madre de donde han surgido y crecido otras inventivas musicales mucho más aplicadas con el tiempo como es el caso de las dos bandas descritas.

«Nos estamos preocupando más por hacer canciones, haciendo base en la parte melódica y vocal. Queremos que los temas tengan más melodías y no sean tan hardcore como antes. Creo que la banda hoy tiene más matices.  Creo que nuestra influencia hoy es Foo Fighters, nos encanta el sonido y las canciones, violentos, emotivos y alegres», explica el guitarrista Niko Takara. 

Diego Chinen, el guitarrista, completa: «Estamos conscientes de que, además de ser la banda que tira una propuesta musical, también difunde la cultura de Okinawa». En todas las ocasiones hay una falta de conexión visible en lo referente a las propias manifestaciones de lo que Okinawa tiene para ofrecerle a occidente. Empero hay un estado de consciencia y aceptación de lo diferente que somos y de cómo nativos y descendientes se adaptaron progresivamente al nuevo entorno social que al final resultó siendo su hogar y lugar de sueños y esperanzas. Porque el rock también tiene mucho de caricaturesco.