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Museo de la Inmigración Japonesa exhibe una balanza

El Museo de la Inmigración Japonesa al Perú «Carlos Chiyoteru Hiraoka» exhibe en la hornacina del hall principal del Centro Cultural Peruano Japonés una balanza y un juego de pesas que se usaban en las antiguas pulperías, negocios que fueron muy frecuentes entre los primeros inmigrantes japoneses que se trasladaron a las ciudades tras las dificultades que surgieron en sus trabajos agrícolas en las haciendas. 

Las pulperías o encomenderías (actualmente bodegas) requerían de un mayor capital pero también permitían a los japoneses conseguir una mejora económica. Muchas de ellas fueron tomadas en traspaso de los chinos e italianos. Hacia el año 1914, estos negocios ya eran numerosos. 

En exhibición 

Para recrear esta época, el Museo exhibe una balanza de platillos con base de mármol que perteneció a la familia Kaneku. Keiji Kaneku llegó al Perú en 1928 y posteriormente regresó en 1936 en compañía de su esposa, la señora Tomi Kaneku. Vivían en el Callao y se dedicaban al reparto de petróleo.

Los Kaneku perdieron el negocio durante la Segunda Guerra Mundial. Años después, junto a sus tres hijas mayores, abrieron una bodega en Barrios Altos, en la esquina de la cuadra 16 de la Av. Grau con la autopista a Chosica, y es allí donde nacieron sus tres últimos hijos varones. 

La balanza era muy usada en las bodegas y pulperías japonesas para pesar los diferentes productos que vendían a granel: arroz, azúcar, fideos, menestras, etc. Acompaña la exhibición un juego de pesas, propiedad de Gorohei Kamey, quien tuvo una bodega en el distrito de La Victoria.

La exhibición muestra además una escena muy frecuente en los negocios de los japoneses: la de la esposa trabajadora, sonriente y amable, muy querida por todos los clientes. 

Esta muestra en la hornacina del Centro Cultural Peruano Japonés podrá ser vista hasta el 30 de setiembre.