Por Christian Hiyane Yzena
Nacida en la prefectura de Fukuoka en 1987, Yui es una estupenda cantautora de pop japonés que no la tuvo fácil desde un principio. Como suele ocurrir con la mayoría de interpretes, especialmente en Japon donde es común ver a decenas de estos en las estaciones de tren empunando su viola solo para dejar escapar su talento artístico, la artista se mando con sus Streets Lives por toda Fukuoka hasta que llegó a las audiciones de Sony Music Japan, logrando el mayor puntaje entre todas las aspirantes.
Pero no fue sino con It\'s happy line, tema editado por una casa discográfica indie, que la cantante progresivamente fue obteniendo el reconocimiento de la crítica. En junio del 2006 protagoniza la película Taiyou no Uta, que fue exhibida en el Festival de Cine de Cannes, lanzando como tema principal del film la canción Good-bye days, el single de su autoría más vendido hasta la fecha.
El estilo de Yui es bastante personal, alejado de los clásicos clichés de las divas del pop nipón, almibaradas de colores fosforescentes, el cabello pintado de amarillo y pestañas postizas. Lo de ella va por el lado clásico, jean, blusa blanca y el pelo largo lacio. Sin mucho brillo en su apariencia ni demasiados asesores marketeros, algo que también le sirve para sentar diferencias.
Las letras de sus temas son más bien existenciales. Siempre buscando razones en medio del laberinto de las ideas y del por qué no lo hice, al ritmo de Yui, las descargas emocionales en clave de hechos ya resueltos para bien o mal, están oleadas y sacramentadas. Ahora hay que pensar en lo que viene y no en lo que se perdió.
En Again, dice:
«Como si pronunciara una nota equivocada,
quiero dejarlo salir con honestidad,
¿de que debo huir? ¿Es esto lo que llamas realidad?
Siento que olvido la razón de por qué vivo en medio de la noche.
No importa lo que sea, no puede ser borrado.
Ni siquiera tengo un lugar al cual regresar,
la vida aún es demasiado larga para borrar estos sentimientos, ¿verdad?
Les daré la bienvenida, incluso a este nostalgico dolor».
La interprete de 27 años también ha sido imagen de varias marcas comerciales locales como la empresa de comunicaciones KDDI, que le puso en vitrina el tema CHER.R.Y, el segundo single más vendido de la japonesa. Para muchos, sin embargo, esta canción es el verdadero hit de la nipona, teniendo en cuenta que es uno de los surcos del álbum más vendido de ella.
En CHER.R.Y. entreteje una historia de amor por alguien y por la naturaleza a través de la desilusión, enviando mensajes de esta pena con un deseo expreso a las estrellas teniendo como puente a un árbol de cerezo. En los últimos años, Yui ha logrado con su disco de compilaciones B-Sides liderar los rácords de venta, ubicándose solo después de la placa Touch me de Seiko Matsuda que grabó en 1984. Una cifra que la joven estuvo a punto de romper.
La simpatica Yui dice además que tiene mucho que agradecerle a la música. Gracias a ella pudo superar la timidez que la embargaba desde niña y ha sido una de las pocas en llenar de bote a bote el mítico Nippon Budokan, uno de los estadios más grandes del archipiélago.