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Juan Saito postula para alcalde en Jesús María

Por Rubén Kanagusuku

Juan Saito Mera es precandidato a la alcaldía de Jesús María por el partido Solidaridad Nacional junto a Luis Castañeda Lossio. Su abuelo por línea paterna vino a Perú en el buque Hong Kong Maru proveniente de la prefectura de Fukushima Ken. «Tengo hasta la dirección exacta de la que fue casa de mi abuelo en el Japón», nos comenta. Dejó su empresa de textiles para incursionar de lleno en la parte política.

¿Cuáles son sus proyectos para el distrito de Jesús María?

Quiero realmente cambiar los destinos del distrito, pero cambiarlos para bien. No solamente un cascarón de gestión, sino hacer las cosas como se deben de hacer.

¿Por ejemplo, en la parte administrativa?

Recortar todo tipo de tiempo. Por ejemplo en las licencias de construcción, de establecimientos comerciales, de defensa civil, que la alargan para que después exista algo que no debería de existir. Al acortar el tiempo no va a dar chance de que personas se presenten y digan: «Yo le ayudo a hacer este trámite». 

Vamos a dar en lo que es la parte del comercio todas las facilidades. Me voy a sentar con ellos y vamos a dar una tregua, una cantidad de meses. Las normas de juego son estas de aquí a partir de que se termine el tiempo. No como la actual administración que de frente pone una multa. Pondremos una preventiva en donde le vamos a decir: «Estas mal aquí, arréglalo, que vamos a volver a venir a verte». 

Y si la siguiente vez que mande unas personas sigue en lo mismo, indiscutiblemente voy a tener que ponerle una multa para que se ponga en orden. Pero ya con un tiempo determinado las personas van a poder entrar en lo que queremos entrar. Cambiar el distrito como debe ser.

¿Hay muchos temas por resolver en Jesús María?

Aquí la gente está específicamente asustada porque le llegue la municipalidad. Por ejemplo, el que tiene nueve años sin pagar los impuestos y le van a rematar la casa y no pueden vivir, por ser gente adulta y no tener trabajo. Vamos a aceptar que los vecinos paguen sus impuestos municipales con el dinero que tengan. Pueden ser personas que estén pasando por un momento difícil, pero lo importante es que tengan la voluntad de pago. Hay que darle tranquilidad al vecino. 

Yo como alcalde soy empleado de los vecinos, pues ellos pagan sus impuestos y me pagan a mí. De la misma manera no tienen por qué decirme gracias al hacer algo. Es al contrario, yo tengo que decirle gracias por haberme elegido y dejarme administrar su dinero de la mejor manera. No se va a hacer lo que el alcalde quiere, se va a hacer las cosas que el vecino necesite. Hay que cambiar radicalmente a Jesús María.

¿Cómo ve el tema de seguridad en el distrito?

Por ejemplo, el otro día estuve con mi hijo en el mercado Huiracocha y una persona se desmaya, mi hijo la empieza a atender y llamaron a la ambulancia y a serenazgo. Nunca llegaron. 

En otra oportunidad a una persona de mi base se le empezó a adormecer el brazo, llamé a la hora, llamé a las dos horas y los tipos no sabían qué hacer ni dónde estaban parados. Todo eso se terminó. Se va a poner a gente proba, más preparada y donde tienen que estar. 

Es más, el distrito se va a dividir en tres zonas y cada zona va a tener el juego de pantallas específicamente de su zona, va a haber una ambulancia en cada una de esas tres zonas y cada jefe de zona tiene que representar y responsabilizarse por su zona. No como ahora, que hay un solo equipo grande en donde hay como 50 televisores que ya ni los ven pues hasta se quedan dormidos. Hay muchas cámaras que están hasta malogradas y no registran nada.

Sobre la juventud jesusmariana...

Yo quiero institucionalizar un día y que salga toda la juventud con un polo que diga: «Hoy día me levanté con ganas de cambiar a mi distrito», y en la parte de atrás que diga: «Déjeme hacer algo bueno por usted». Sale por ejemplo el grupo de muchachos a la zona uno y van a limpiar las fachadas gratis. Si tienen algo de basura en los techos se lo bajamos. 

Es decir, queremos que la gente tenga una mística de bien y se sienta orgullosa de su distrito y que la plusvalía de sus casa se levante mucho más de lo que ya está. De una forma ordenada, como una gran familia. 

Que nuestras veredas y nuestras pistas sean como los pasadizos de nuestras casas. Que cada uno sea un alcalde. Si alguien ve a una persona tirando un papel le diga: «¿Es usted de Jesús María? ¿No? Entonces recoge ese papel, no ensucies mi distrito». Y si es de Jesús María con mayor razón, pues no debería ensuciar su distrito. No pido que limpies, solo espero que no ensucies, nada más. 

Quiero también que los jóvenes salgan a hacer deportes y de allí los voy a llevar para la educación. Voy a tocar las puertas de universidades e institutos para que me ofrezcan becas integrales para que los muchachos que no tengan el poder adquisitivo, obsequiárselas. Esa es la idea, cambiar realmente el distrito. Yo no quiero un voto. Yo lo que tengo es pasión de trabajo. Los he visto a mi padre y a mi abuelo el tener el punche de poder trabajar y me pregunto ¿por qué yo no? Yo quiero dejar un legado para mis hijos y mis nietos, y dejar bien puesto el apellido de los japoneses.

¿Y qué hacer con los jubilados?

Vamos a hacer un club para jubilados profesionales, pues ellos tienen la capacidad para poder trabajar y volcar su experiencia. Entonces hagamos un club en donde se encuentren doctores, ingenieros, arquitectos y estén a su nivel. Un club también para jóvenes profesionales, para que el vecino jesusmariano se conozca. Antes se conocía la gente. Por ejemplo, si había un vecino respetable, a ese lo ponían como alcalde. Ahora no, ahora es cuánto tienes, cuánto puedes ser tú un alcalde.

¿Cuál es su relación con la colectividad nikkei?

Antes iba a AELU cuando era muy niño, pero después me fui a vivir al norte y mi vínculo con la colectividad nikkei se apagó. Estuve internado en el colegio y a los pocos años el abuelo falleció y perdí contacto con todos. Me gustaría saber la cantidad de vecinos nikkeis que viven en Jesús María y entre todos poder hacer algo. Yo tengo muchas esperanzas de ser alcalde y quiero que todos los nikkeis se apunten con nosotros, pues lo primero que vamos a hacer es dejar el apellido japonés bien en alto y como siempre lo hemos tenido, mucho honor. Vamos a hacer las cosas bien hechas, es lo único que les puedo prometer.