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«Carlos Chiyoteru Hiraoka es ejemplo de generosidad con los que menos tienen»

La familia Hiraoka Torres, instituciones peruano-japonesas y la población de Huanta, Ayacucho, se unieron el lunes 2 de junio para conmemorar el centenario del nacimiento de Carlos Chiyoteru Hiraoka, con una concurrida misa que ofició el padre José Chuquillanqui Yamamoto, párroco de Manchay.

Carlos, Vidal, Raúl, Luis y Martha Hiraoka Torres, los hijos de Carlos Chiyoteru Hiraoka, compartieron la reunión espiritual con 600 personas, quienes llenaron la iglesia Virgen del Pilar para elevar oraciones por el eterno descanso del fundador de Importaciones Hiraoka. Por motivos de salud, no estuvo presente Rosa Torres vda. de Hiraoka.

En la Eucaristía, el padre Chuquillanqui Yamamoto reflexionó y agradeció la generosidad de Hiraoka S.A. con la población de Manchay, que en su mayoría son procedentes de Huanta. «El legado de Carlos Chiyoteru Hiraoka es su generosidad con los que menos tienen, y sus hijos lo practican colaborando con Manchay», remarcó. 

Hijos, nietos y bisnietos de Chiyoteru Hiraoka participaron en la lectura de las peticiones espirituales, y recibieron el cuerpo y la sangre de Cristo.

Luego, la familia Hiraoka invitó a la reunión en el salón de la iglesia. Cada uno de los asistentes saludó a Carlos, Vidal, Raúl, Luis y Martha Hiraoka Torres, y recordaron con mucho cariño la genorosidad de Carlos Chiyoteru Hiraoka.

«Vives por siempre en nuestro recuerdo»

Un 1 de junio de 1914, la ciudad de Yatsushiro, prefectura de Kumamoto, vio nacer a un niño que con los años se convirtiría en el hombre ejemplar que todos conocimos.

«En esta memorable fecha en la que se cumple el centenario de tu nacimiento, tu querida esposa Rosita, compañera de toda tu vida; tus hijos; nietos y bisnietos ofrecemos esta misa que compartimos con todos los amigos aquí presentes para recordarle y rendirle homenaje a nuestro ilustre patriarca», manifestó la familia Hiraoka Torres.

«Todos los que tuvimos la suerte de conocerlo, encontramos en él no solo a un ejemplo de vida, sino también a un hombre visionario, firme en sus convicciones, honesto en todo sentido humanitario, con ese afecto que todo ser siente por todos, muy generoso y sensible, siempre comprometido con el bienestar de su comunidad.

«Tu recuerdo imborrable, porque tu ejemplo y enseñanza son el fruto de lo que sembraste y perdurará siempre como referente y guía para las futuras generaciones.

«A todas las personas que nos  acompañaron en esta emotiva ceremonia, nuestro más sincero agradecimiento. Tu esposa, hijos y bisnietos», fue el mensaje de la familia.

Historia

Chiyoteru Hiraoka llegó al Perú armado con sus herramientas odontológicas, pero luego de unos pequeños trabajos en la capital no tuvo otra opción que ir a Ayacucho como administrador y donde aprende el manejo del comercio y administración.

Con él de administrador, la tienda surge y se expande a Huanta, pero el local cierra por motivos políticos y con su liquidación decide empezar su propia empresa.

Aún sin aprender a hablar el español a la perfección, Hiraoka pudo adaptarse a las costumbre y se casó con una chica de Huanta con quien abrió una tiendita bazar de lana, hilos, agujas y telas. Todo lo que ganaba lo ahorraba y siempre se mantenía alejado de las deudas y préstamos.

Su economía y el bazar fueron creciendo en tamaño y en reputación, fue tan conocido y querido que Hiraoka llegó a ser alcalde de Huanta. Cuando tocó techo en la ciudad vio su siguiente objetivo: Lima. Aquí consiguió un puesto en la esquina de la Av. Abancay, donde el éxito no llegó tan fácilmente. En los primeros cinco años se probó distintos rubros, vendió importaciones de plástico, luego fue bazar, tienda de regalos, juguetería y hasta útiles de escritorio.

Los electrodomésticos llegaron de manera casual en uno de los viajes Hiraoka donde un judío importador de radios le propuso que los venda en su tienda, gracias a estas ventas se da la expansión de la empresa con más sucursales hasta llegar a tener una marca de electrodoméstico llamada «Miray».

Carlos Chiyoteru Hiraoka falleció en Lima el 23 de marzo del 2004.