El pasado sábado 10 de mayo se realizó en la parroquia Santa María Madre de la Iglesia la la misa de agradecimiento por el centenario de la llegada de los primeros inmigrantes de Yonabaru al Perú. El acto religioso contó con un buen número de descendientes yonabarunchus y simpatizantes de la institución.
El padre Alfonso Gibu, resaltó el sacrificio de todos los ojiichan y obaachan, desde los trabajos en el campo, al inicio de la inmigración, así como los comienzos en Lima, como ambulantes, y luego estableciéndose como comerciantes.
Resaltó la labor de los padres Yonekawa, Martínez, Kataoka, Kato y Vallejos por su labor evangelizadora, así como al comité San Francisco y a la señora Ikeda que recorría casa por casa invitando a las familias a convertirse al catolicismo.
El diácono Luis Alberto Mazekina, ordenado hace cuatro meses, pidió por las vocaciones sacerdotales, y en especial dentro de la comunidad japonesa. «Todos pueden ser elegidos» afirmó.
Cabe señalar que la misa estuvo a cargo del padre Luis Gibo, vicario de la comunidad japonesa en el Perú, con la asistencia del padre Alfonso Gibu y Luis A. Mazekina, estos últimos descendientes de Yonabaru.