El martes 6 de mayo el colegio peruano-japonés Hideyo Noguchi se llenó de color y alegría para celebrar como todos los años el Kodomo no Hi (Día del Niño), fiesta que en el Japón se conmemora cada 5 de mayo, teniendo por objetivo celebrar la felicidad de los pequeños.
Los alumnos de los tres niveles participaron con mucho entusiasmo en el desfile de los koinobori, elaborados por ellos mismo. El koinobori es el símbolo oficial de esta fiesta por su gran significado, reflejando los valores de esfuerzo, perseverancia y lucha contra las dificultades.
Santiago Cumpa, del cuarto grado de primaria, realizó la alocución sobre el Día del Niño, captando la atención desde los más pequeños hasta los padres de familia ansiosos de conocer las interesantes tradiciones del Japón.
En el mensaje que dirigió la directora Juana Miyashiro, reiteró y motivó a los niños y jóvenes a seguir cultivando los valores morales, pilares en la formación integral de todo ser humano que debe cultivarse desde niño, así como conocer e identificarse con la cultura japonesa.
Luego de las palabras alusivas a la fecha, se inició el desfile y concurso de koinobori que se caracterizó por el singular entusiasmo y creatividad innovadora que año tras año se aprecia entre todo el alumnado hideyino, contagiado del espíritu optimista del koi (pez carpa), engalanando todo el ambiente de bellos colores, muchas emociones y alegría desbordante.
El alumnado mostró no solo su arte y creatividad en los diversos diseños, sino que se reflejó el verdadero significado de la festividad, la unión familiar y el amor a los niños, ya que los padres participaron de forma activa en la elaboración de los koinobori y apoyándolos con su presencia y aplausos.
El jurado conformado por los profesores Neyde Kanasiro, Eduardo Tamashiro, César Espinoza y Rocío Allccaco tuvieron una difícil tarea para elegir a los ganadores. Al final de la jornada y en medio de cánticos se llevó a cabo la premiación, motivándolos a continuar participando y mostrando su talento con la alegría que caracteriza a los niños.
Con sana alegría, los niños gozaron de un bello día con las cosas simples de la vida y rodeados de mucho amor y provechosas lecciones de vida.