El espíritu del Undokai va más allá de las competencias deportivas, se trata de uno de los eventos más grandes e importantes de la colectividad peruano-japonesa que busca unir a las familias en un ambiente de confraternidad. El Undokai del pasado fin de semana tuvo esa esencia familiar que reunió a miles de personas.
Por la mañana, los protagonistas fueron los alumnos de los diferentes colegios nikkeis que participaron en una serie de juegos recreativos. La alegría de los más pequeños hace evocar a los adultos aquellos años en los que participaron en el campo de la AELU en más de una carrera o juego.
A la una de tarde se dio inicio al desfile general en el que participaron instituciones, clubes, kenjinkai y colegios de la colectividad, todos portando sus colores característicos y saludando a las tribunas medianamente llenas.
Una vez ubicados en sus lugares en el campo, se dio inicio al protocolo con el izamiento de las banderas y los himnos de Perú y Japón. Uno de los actos importantes y representativos fue el encendido del pebetero, para lo cual se hizo un recorrido de la antorcha a cargo de destacados atletas nikkeis. El encendido recayó en Ayra Valdivia, campeona en lanzamiento de jabalina.
Posteriormente, Jimmy Shimabukuro, presidente de AELU, destacó el rol de los clubes, instituciones y colegios por todo el esfuerzo realizado, y hacer del Undokai «una verdadera fiesta».
Carmen Hayashi, presidenta interina de Fujinkai, refirió que el Undokai es un festival tradicional de la colectividad, que con mucho cariño se organiza todos los años.
En tanto que Masahiro Takagi, consejero de la Embajada del Japón y el alcalde de Pueblo Libre, Rafael Santos, desearon el mayor de los éxitos a los deportistas.
Asimismo se premió a los deportistas mayores de 80 años, un ejemplo de vitalidad y dedicación. Entre el grupo destacaron Motome Okuyama de 100 años y Emilio Kawakami de 89.