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La fe católica en la región Kanto

Por Christian Hiyane Yzena

La directora del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Isesaki, Prefectura de Gunma, Rosa Elena Miranda Ipanaqué, tiene en su oficina de atención al público un inmenso cuadro con la imagen de Cristo, como un homenaje no solo a quien escogió como patrono de la escuela sino a quien le puso la firma al centro educativo. Desde allí bendice a todos los hogares de las familias de los estudiantes y a la comunidad peruana en general.

Y es que en plena crisis del empleo, cuando los yenes dejaron de chorrear y los despidos intempestivos era de todos los días, lo primero que hicieron los padres de familia, aunque suene irónico señalarlo, fue sacar a los chicos de las escuelas por falta de dinero y tenerlos en el apato hasta que la situación mejore. 

Miranda Ipanaqué sintió el golpe: en el lapso de un mes de 77alumnos descendió a 57. Recuerda como había que generar recursos propios y darles todas las facilidades posibles a los angustiados padres que laboraban en las fábricas de la zona. Se perdió muchas cosas menos la fe. Allí estaba el sagrado corazón dándole fuerza espiritual a todo aquel que sentía que la esperanza y las ganas de luchar le cedía espacio al pesimismo y a la desesperación.

Virú tiene su Virgen de los Dolores

A unos kilómetros de la zona, en la ciudad de Oyama, un grupo de viruñeros anunciaba las celebraciones de la tradicional fiesta de la Virgen de los Dolores, patrona de este lugar que se ubica al norte del Perú. La mayordomía encargada de la actividad formada por Henry Kimura, Jorge Chuqui Ueki y Jorge Deza aseguró que en plena crisis, la comisión quiso botar la casa por la ventana y celebrar de manera distinta la fiesta patronal. 

Por tal motivo se contrató a la orquesta La Mejor de Narita y se reemplazó el tradicional plato conocido como La Boda (arroz con azafrán y presas de pavo) por el seco de cabrito respetando la entrada, la clásica empanada de plátano. Deza añadió que hasta Oyama arribaron viruñeros provenientes de Kanagawa, Nagoya, Saitama y Shizuoka, unas 150 personas más o menos.

El programa empezó con una misa que se ofició en la Iglesia Católica de Oyama y posteriormente los invitados se trasladaron hasta las instalaciones del restaurante La Frontera. El ingreso es gratuito y la fiesta patronal está abierta para todo el público.

La recolección de los alimentos y de las donaciones económicas que hacen los devotos consta en un libro de actas que certifican las entregas con la rúbrica de los propios benefactores. Según la mayordomía, esta era la quinta vez que se realizaba la fiesta patronal a nivel de Japón que en el Perú tiene como día central el 12 de diciembre de todos los años.

Gunma vibra con la procesión del Señor de los Milagros

Isesaki se jactaba de ser la zona que congregaba a la mayor cantidad de nikkei peruanos. Pero le faltaba algo: contar con su propia imagen del Señor de los Milagros y pasearla por las calles japonesas como un tributo a la fe que le profesaban hombres, mujeres y niños, todos por igual, en octubre. Hasta que en el 2008 el sueño se hizo posible y tras gestionar la autorización y el permiso respectivo en el municipalidad de la zona, se pudo sacar en hombros al cristo de Pachacamilla por el mítico parque Kazukawa koen. 

Lo que era un deseo se convirtió en una sublime realidad gracias a un grupo de peruanos que decidió ponerse las pilas. José Villalobos Igue, Tokumei Asato, Machan Kaneko y Emilio Villalobos construyeron poco a poco el armazón y las andas. La imagen resultó siendo una gigantografía que solicitaron a Lima. Antes del tradicional recorrido se ofició una misa celebrada por el padre francés Charles André. 

Villalobos Igue, que perteneció a una de las cuadrillas del Señor de los Milagros en Lima, se encargó de formar a otra similar en Isesaki formada por 24 cargadores. Se turnaron hombres y mujeres. Después de hora y media la procesión regreso al Kazukawa koen, momento que fue aprovechado por madres de familia que se acercaron hasta la imagen para que los bebés y niños sean bendecidos.

Allá también

En la prefectura de Tochigi, por ejemplo, las cosas estaban bastante adelantadas. Religiosamente, en octubre, la imagen del Señor de los Milagros bordeaba las calles de la iglesia católica de la ciudad. En algún momento, como hecho anecdótico, quien compartió el oficio de la misa fue el padre Manuel Kato. Allí las muestras de fe no se reducían a la misa y al paseo, sino también a la elaboración de los tradicionales y exquisitos picarones.

En la parte de Kanagawa la presencia divina de la fe católica también fue notoria. Asimismo en  Shizuoka y Nagoya. La participación activa de la iglesia católica japonesa de aquellas zonas fue importante. En muchos casos permitieron que la imagen del cristo morado pudiese descansar en cualquiera de los ambientes de los templos. 

Son muchas las formas en las que la comunidad peruana le da forma a su fe católica. Lo cierto es que a pesar de la distancia y al bienestar económico, los peruanos nunca se olvidaron de su creencia y de su religiosidad. Por eso no escatimaban en gastar algunos yenes demás para homenajear a sus patrones cristianos. Para tomar en cuenta ahora que entramos a una nueva semana santa de reflexión y renovación de votos.