Por Christian Hiyane Yzena
Llama la atención que a las familias de la pareja presidencial la suerte les sea tan distinta. Al hermano del presidente Ollanta Humala, Antauro, la justicia lo tiene apresado en Piedras Gordas como debe de ser y cumpliendo la pena de 25 años que la justicia le dictó por el asalto a una comisaría en Andahuaylas que provocó la muerte de tres policías en el 2005.
Y ayer fue detenido el guitarrista Walter Humala Lema, primo del mandatario junto a 24 personas más, entre ellos, Alfredo Crespo y Benjamín Fajardo, ambos abogados defensores de Abimael Guzmán, por sus probables vínculos con el Movimiento por Amnistía y Derechos Fundamentales (Movadef), en el marco de la Operación Perseo 2014 ejecutada por la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas.
Al respecto el propio presidente se adelantó a las especulaciones y afirmó en relación a la detención de su primo que «nadie tiene corona», desde Canadá donde viene cumpliendo una visita oficial. Este hecho coincide con la elección de Carlos Ramos Heredia, primo de la Primera Dama, Nadine Heredia, como nuevo fiscal de la Nación en reemplazo de José Peláez.
El polémico nombramiento de Heredia Ramos que rompe de paso con la autonomía de los poderes del Estado – ¿a quién podría ocurrírsele que un familiar directo de la esposa del mandatario de un país, presida el Ministerio Público, encargado de velar por la independencia de los órganos jurisdiccionales, administración de la justicia y la conducción desde un inicio de la investigación de un delito? - es una de las últimas perlas de la familia de la consorte del gobernante.
No podemos olvidar por otro lado que en agosto del 2011 fue designada como jefa de la Superintendencia de Administración Tributaria (SUNAT), otra prima de Nadine Heredia, la economista Tania Quispe Mansilla, cercana colaboradora de la elección de Ollanta Humala. ¿Es simple coincidencia que a los Heredia les vaya mejor que a los Humala? A simple vista por lo pronto es posible comprobar que los niveles de profesionalización de un lado son más profusos que los del otro.
Y los ejemplos son extremos. Al presidente se le pregunta por la suerte de un hermano encarcelado que en decenas de ocasiones ha sido denunciado por privilegios e influencias desde los medios de comunicación y hasta por el cobro de 70 mil soles por devengados de gasolina que le hizo el Ejército sin devolverle un sol a los afectados del «andahuaylazo» cuya reparación civil asciende a 4 millones de soles.
También por las probables negociaciones con la flota pesquera rusa para que puedan seguir operando en el mar del país de Alexis Humala Tasso. Si bien es cierto que el músico Walter Humala estuvo preso en dos oportunidades, poco o nada hay de destacable de lo que pueda salir de la familia Humala. De don Isaac Humala solo se escuchan declaraciones destempladas en contra de su nuera y acidas críticas a la gestión de su hijo.
¿Es este otro síntoma del poder y la influencia que Nadine ejerce dentro del gobierno? Seguro que si. Porque hasta donde se sabe nadie está discutiendo las cualidades profesionales de la familia de la actual presidenta del Partido Nacionalista sino las cercanías familiares que no deberían de producirse y que merecerían de parte de las autoridades un poco más de sutileza en su aplicación.
Si algo está afectando la honorabilidad de las instituciones del Estado, quienes deberían ser los llamados a alejar cualquier sombra de duda o sospecha son las autoridades. Empezando por el propio Presidente de la República al hacer un claro deslinde.