El respeto por los ancestros es uno de los legados que dejaron los primeros inmigrantes japoneses que llegaron al Perú. Por ello, en la celebración del 115 aniversario de su llegada al país y el 25 aniversario de la instauración del Día de la Amistad Peruano-Japonesa se rindió homenaje a los pioneros y forjadores de la comunidad nikkei.
El oficio budista y la ceremonia del té son actos de homenaje tradicionales para estos festejos y que tuvieron lugar el viernes 4 en el CCPJ. El maestro Soho Higurashi, de la Asociación Urasenke Tankokai de México, se encargó de la ceremonia del té. Mientras que la reverenda Jisen Oshiro, de la Comunidad Zen Sotoshu, tuvo a su cargo el oficio budista. Ambos rituales permitieron dejar ofrendas de agradecimiento a los ancestros.
Francisco Okada, presidente de la Asociación Peruano Japonesa, recordó la memoria de Orestes Rodríguez, exministro quien propuso la celebración del Día de la Amistad Peruano-Japonesa en 1989. Asimismo, resaltó que el Perú es el único país del mundo que celebra la amistad con Japón con una fecha específica.
A su turno, Masahiro Takagi, consejero de la Embajada del Japón, destacó el rol de los nikkeis en el fortalecimiento de las relaciones entre los dos países.
En representación de la juventud nikkei, Megumi Okuyama Bulmes (14) ofreció un sentido discurso en el que destacó el ejemplo de sus abuelos como modelo a seguir.
Del mismo modo se anunció que la APJ condecorará a los koreisha mayores de 90 años, Susumu Watanabe (Gifu), Toshiko Tashima (Kumamoto) y Mitsunori Arakaki (Okinawa), quienes por motivos de salud no pudieron asistir a la ceremonia a recibir sus condecoraciones.
Masako Mishima, en representación de los koreisha, dio un discurso de agradecimiento.
Como cierre de las celebraciones se ofreció un breve show artístico con la participación de los cantantes Shizuko Corac, la reaparición de Harumi Sakihara y el consagrado Yochan Azama.