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«Dedicarse a la música es duro»

Por Grace Gálvez Núñez

Con su carisma inconfundible y más de veinte discos en su haber, Beto Shiroma es sin duda un gran representante de la colectividad nikkei en Japón. La música que él interpreta junto a su grupo Diamantes es una fusión de rock, pop latino, ritmo tropical, folclor y hasta festejo. «Si (a nivel musical) los coreanos nos invaden en Japón —y en Perú también—, con la colonia peruano-japonesa debemos demostrar que cultivamos también lo peruano, quiero que se sepa que allá en Japón también cultivamos lo nuestro», expresa el cantante con orgullo.

«Cómo te extraño, Canela, hoy te he visto en mis sueños rodeada de amancaes y rosas en tu pelo, te prometo algún día estaré junto a ti con mi pañuelo. No es triste mi cantar recordándote así, es mi felicidad haber nacido en ti. Aunque yo esté muy lejos, de ti nunca me olvido, te envío así mis versos, ¡ay, mi Perú querido!», canta Shiroma en Japón y siempre hay dekasegi que no pueden evitar derramar unas lágrimas.

En el marco del Día de Amistad Peruano-Japonesa, quién no recuerda temas como el archiconocido Gambateando; Okinawa, mi amor y Otomisan, incluso en su última presentación en Perú, en el Okinawa Matsuri, Diamantes nos sorprendió cantando La fiesta del sol en su versión japonesa, llamada Taiyo no Matsuri, junto a bailarines okinawenses que danzaron al ritmo de la melodía. Vale decir que Beto Shiroma se expresa como un verdadero nikkei, no sólo fusiona los ritmos, sino los idiomas peruano y japonés. 

«Gambateando fue por el fenómeno del dekasegi, porque muchos peruanos se iban de acá para allá, no porque querían, sino por necesidad y Gambateando es una canción que no nace de mí, sino de ellos, Gambateando nos unía y no solamente a los peruanos, sino a los argentinos, bolivianos, hasta a los brasileños en Okinawa», explica el artista a Perú Shimpo. «Mucha gente que no habla español lo canta», añade.

Sin embargo, Shiroma siempre recuerda que su triunfo no fue fácil: «Yo me quedé en Japón hasta ahora, no fue fácil, eran pocas las expectativas de que un peruano pueda triunfar en un ambiente musical tan difícil, pero se hizo en un lugar ideal como Okinawa, y aceptaron nuestro español, nuestro ritmo, les gustó, lo que hizo que la música fuera de ellos».

Su familia

La última vez que el cantante nikkei estuvo en Perú, dejó algo de sí en nuestro país: a su primogénita. «Vine con mi hija porque ella justo cumplió 20 años y es mayor de edad, viene a la misma edad en la que yo llegué a Japón, y aunque ella no habla español quiere conocer sus raíces. Le gusta el hip hop, lo baila muy bien (…) tiene interés por nuestro ritmo afroperuano. Se va a quedar un año aprendiendo de todo, quizá se quede para siempre, quién sabe», expresa el emocionado padre. 

Beto está casado con Rika y juntos tienen tres hijos: Monika (quien está en Perú), Alice (14) y Seion (6). «Si algún día quieren dedicarse a la música, tienen que saber que es duro, pero si quieren hacerlo yo los apoyaría», nos cuenta.

Su otra familia es la colectividad nikkei en su conjunto. «Es que hemos crecido juntos todos, somos como familia, eso hay que agradecerle a nuestros abuelos, a nuestros sempai, a nuestros mayores, toda esta gente que ha cuidado esa tradición y se ha hecho una familia y es abierta para todos».

La música

Para Beto Shiroma, la música no es un fin, sino un medio, sobre todo para expresar ideas: «Pienso que la música no tiene que ser sólo para alegrar, creo que hay cosas que hay que decirlas de forma clara, pienso que el rock no es un fin, sino un medio, y hay que transmitir lo que la gente piensa».

«Pienso que el latino es directo, el tema Gambateando es muy directo, la gente lo bailaba y todo, pero es un tema social, creo que la música tiene que ser en parte de esa manera, así como la trova cubana o como el rock argentino o por ejemplo lo que hacía nuestro compatriota Micky Gonzáles», añade.

«Si nosotros podemos ingresar con nuestra música folclórica, cantar en japonés, ¿por qué no? Nosotros también podemos hacerlo, que los Grammys no se lo lleven solamente los que están en Estados Unidos, algún día vamos a llevarnos uno en Japón por el Perú», comenta con certeza. 

El principio de algo

La última presentación de Diamantes en el Okinawa Matsuri fue un éxito total: recibieron la ovación del público y todos los discos se agotaron al instante. «Estamos trabajando casi 23 años y esta visita me da la impresión que es el principio de algo, porque que tantos chicos bailen nuestras canciones es algo que nunca ha sucedido hasta ahora. Hemos venido varias veces, pero lo de hoy es algo completamente diferente, desde niños pequeños hasta adultos y ancianos bailando es una alegría tremenda, no podría describirlo con pocas palabras», comenta Shiroma.

¿Pero de quién depende que Diamantes nos invada con su música en Perú? «Ese es trabajo de ustedes (risas), creo que de hecho los medios de comunicación juegan un papel importante, de hecho con la gente de Washoi TV vamos a tratar de hacer cosas», manifiesta risueño.

Amistad peruano-japonesa

Una de las cosas que Beto más admira de Japón es el orden. Él considera que eso es algo que debemos replicar en Perú. Asimismo, el mantenernos serenos ante las adversidades, «como lo que pasó hace poco en el terremoto. Japón se está recuperando poco a poco, todavía hay mucho que hacer, pero en Japón se hacen las cosas bien, yo sigo aprendiendo de esa gente».

Antes de partir, Shiroma dejó un mensaje a la colectividad: «Que sigan como siempre han sido, que sigan cultivando los ideales de nuestros antepasados: la honestidad, la unidad y todo ello, porque eso es y seguirá siendo algo muy importante para este país que nos ha dado todo para seguir creciendo con él. ¡Que viva el Perú!

DATOS

—Toco percusión latina, batería y guitarra.

—Nuestros inicios fueron con covers de Santana y Miami Sound Machine, Jipsy Kings, música pop rock latina.

—Viví 20 años en Okinawa y los últimos ocho los vivo en Tokio, pero el trabajo con Diamantes siempre es en Okinawa, así que tengo que estar alternando entre Okinawa y Tokio. 

—La empresa Orión que es nuestro auspiciador número uno.

—Nuestro último disco se titula «Artesano», da la importancia al trabajo del artesano en forma musical. La carátula es un plato que yo mismo diseñé, es un plato tradicional de Okinawa.

—El otro disco que trajimos a Perú es «Historia», que es una recopilación de los temas más representativos de los más de 20 años que hemos tocado. Quizá se puedan encontrar a través de Internet por Amazon.com.