Por Christian Hiyane Yzena
Julio Andrés Tamashiro Oshiro (40) no buscó encasillarse en algo. Desde que terminó la secundaria en el colegio Daniel A. Carrión de Chancayllo en 1990 ganó valiosas experiencias en distintas áreas de trabajo, todas ellas girando en torno a lo que estudió: mecánica y administración. No solo en Lima, también en Japón.
Por su hiperactividad, prefiere conocer, indagar y arriesgarse. Siguió Motores Diesel en el Senati pero las prácticas terminaron por desencantarlo a los seis meses. Cuando cumplió los 18 años se dejó llevar por la fiebre de Japón y viajó a Isesaki, la ciudad de Gunma que albergó a peruanos y brasileños a fines de los ochenta.
Su primer trabajo fue en la Canon de Honjo, Saitama, haciendo kensa (revisión). El dinero que ganaba y ahorraba llegaban a manos de sus padres Julio Tamashiro y Angélica Oshiro. Se trataba de un trabajo rutinario que no le agradó. Por su propio dinamismo y las ganas de seguir avanzando, un año después regresó al Perú. Aunque, confiesa que lo hizo porque extrañaba a su familia.
En 1993 ingresa a IPAE y sigue un curso de Administración de Empresas. Al mismo tiempo motores a gasolina y sistemas eléctricos en el Instituto Gamor de Lima. Por ese tiempo consigue su primer trabajo en Hi-Cars, negocio administrado por Gustavo Uyema, haciendo las veces de vendedor e instalador por unos cuantos meses. Luego fue a la empresa de proveedores marítimos Tairyo.
La labor que desempeñaba en la compañía fue la de facilitar la provisión de víveres y afines a barcos de pesca japoneses que acoderaban en el Callao. Fueron cuatro años y medio de trabajo. Por esa época y gracias a mucho esfuerzo de perseverancia es que obtiene el título profesional de Administrador de Empresas, en la especialización de Finanzas.
En lo laboral ingresa a Mitsui del Perú por seis meses pero gracias a la experiencia que ganó en Tairyo es que deciden contratarlo en otra empresa bajo el mismo giro: Gyoren del Perú. Las responsabilidades fueron mayores y Tamashiro se encargaba de ejecutar toda la cadena de trabajo.
Sin embargo, ya tenía en mente viajar nuevamente a Japón. «A veces cuando estoy allá me quiero venir a Lima y cuando estoy aquí volver a Nihon», confiesa. Mientras la visa salía, repartió currículos a distintas empresas. Una de ellas fue Interbank. Por lo novedoso y llamativo de la oferta, decide tomar el trabajo ingresando al área de almacén como ejecutivo de compras tecnológicas.
«A pesar de ser una empresa grande, el sistema del área en el que trabajaba no era el mejor. Tuvo muchas fallas porque se trató de un software que se trajo de otro país y se buscó adaptarla al área de almacén. No fue lo más adecuado», refiere.
Volver a Japón
En el 2005, después de muchos años, Julio regresa a Japón. Al mismo lugar de la primera vez: Isesaki. Ingresó a la Sanwa Shutter de Ota, una empresa fabricante de puertas de casa. Se encargaba de armar las puertas: «plancha, marco, relleno y la otra cara», cuenta. Al siguiente año prefiere cambiar de aire y se traslada a la ciudad de Seto, prefectura de Aichi. En la fábrica Shinano Ceramics trabajó por cinco años. Fue uno de los pocos empleos por el que sintió un gusto especial y en donde aplicó mucho de sus conocimientos sobre mecánica. Además, cuando alguna de las líneas se averiaba, los propios trabajadores se encargaban de arreglarlas o buscaban una solución rápida.
«Eran dos las líneas de producción. A diferencia de otros kaisha donde si alguna máquina se malograba y los técnicos se demoraban en componerla, existía un pedido de que regresaras a tu casa. Aquí nosotros mismos interveníamos en identificar la falla y repararla. Hubo un técnico japonés ya mayor que en poquísimas ocasiones respondía a nuestro llamado», recuerda. Posteriormente se casó y nuevamente piensa en retornar al país. Hubo un importante ahorro que le hizo pensar sobre colocar un negocio propio en Lima. Sus dos hijos además se convirtieron en su principal razón de vivir.
Akira Service
Con la responsabilidad de la familia en hombros, Julio regresa al Perú. Como en anteriores ocasiones, ganas de trabajar y empezar no le faltaban. Había que establecerse lo más rápido posible. Alquila un lugar y lo transforma pensando en un taller que brinde múltiples servicios de mecánica. De esa manera el 24 de octubre del 2011, inaugura Akira Service. Los primeros días y meses fueron muy duros. El nuevo negocio se fue cimentando con el apoyo de familiares y amigos.
«Se iban pasando la voz. Así fue como Akira Service comenzó a crecer. Además un primo mío que también tiene taller me recomendó que me estockeé con aceite. Generosamente me prestó decenas de botellas y pude llenar todo esto (Julio señala una pequeña vitrina alargada que se encuentra en la parte superior del mostrador de atención al cliente, en una pequeña oficina acondicionada al lado derecho del taller). Poco a poco se los cancelé», señala.
Todo el dinero que ahorró en Japón lo invirtió en la mecánica que también se encargaba del planchado, pintura, limpieza de inyectores por ultrasonido, escaneado de motores y pintura. De allí el agradecimiento al país de los ancestros será eterno. «Le agradezco todo. Para mí tiene mucho valor ser nikkei. Imagínate, gracias a eso tuve la oportunidad de conocer a una sociedad tan avanzada, tan responsable socialmente», afirma con énfasis.
Otra de las cosas que aprendió de ese país, fue cuidar el dinero. «Yo antes gastaba. Es cierto que tener hijos también te cambia esa perspectiva. Pero estar en Japón me llevó a tener compromiso, responsabilidad y disciplina. A valorar el respeto. Ganarme la plata me costaba», agrega. Hoy le pone todo su empeño a Akira Service. Aquí atiende con su hermana Erika y su buen amigo Kobashicawa.
A corto plazo quiere aumentar el número de clientes y agilizar los servicios. Unir experiencia, herramientas y personal. «Los dos primeros lo tengo. Quiero tener más gente trabajando aquí». Durante el tiempo que Julio nos brindó la entrevista fuimos testigo de la afluencia de clientes que llegan hasta su taller. El teléfono que tiene destinado al servicio Nextel no dejaba de sonar. Que sigan los éxitos y se cumplan las metas que Tamashiro tiene en mente desarrollar que son muchas de verdad.
Akira Service
Mecánica-Planchado-Pintura-Lubricantes-Limpieza de inyectores por ultrasonido-Escaneado de motores
Av. Tomás Valle 3164 - Callao
Teléfono (511) 484-6223