Por Christian Hiyane Yzena
Quien está a un paso de convertirse en sacerdote fue también dekasegi. Luis Alberto Mazekina Oshiro (40) recuerda como en 1991, un año después de terminar la secundaria en el colegio peruano-japonés La Victoria, viajó a Nihon. Hoy está a punto de convertirse en sacerdote, luego de retomar sus estudios de Teología y en el 2011 realizar una misión de evangelización a Chile, curiosamente, en un pueblo llamado Yungay.
«Dios cuando elige, elige a gente pobretona. No en el sentido económico, sino en lo personal. Por ejemplo, ¿quiénes son las personas que sobresalen? La gente valiente, la gente que persevera, la gente inteligente, hábil. Yo algunas cualidades tengo, pero en cuanto a fuerza de voluntad, perseverancia, valor, no tanto. Lo que creo es esto: Dios con su gracia quiere ayudarme a salir adelante, que con su gracia puedo, yo creo que sí. Dios lo que quiere es mostrarnos a todas las personas que apoyándonos en él todas las personas pueden tener una vida diferente. Todas esas cosas que lo agobian a uno, que lo hacen sentir menos, que lo empobrecen, con la ayuda de Dios se puede transformar. Eso es lo que veo dentro de la iglesia y es eso también lo que tendría que comunicar», comenta.
¿Y la gente que tiene plata se acerca a Dios también?
Depende muchas veces de cómo uno puede enfocar su realidad. En el fondo, si uno se conforma con cosas materiales, podrías ser feliz. Pero si después uno quiere llegar más allá, servir a los demás, que la felicidad no es solamente propia sino también ayudar a que otros sean felices. Ese tipo de persona si necesita encontrarse con Dios porque por mérito propio es difícil vivir así entregándose a otros, buscar la felicidad de otros.
El problema de las profesiones, las más llamativas, derecho, ingeniería, arquitectura, está en eso: yo cumplo, hago mi horario, mi trabajo, hago mis ganancias y no me ocupo de que mi cliente también se sienta satisfecho. Quiero que todas las personas puedan vivir en paz, que puedan aceptarse así como son, nos dice Dios.
¿Cómo deben enfrentar la crisis económica las familias peruanas en Japón?
Los japoneses de la época de los 90, tanto la mamá como el papá trabajaban, y los hijos paraban en el colegio porque allá las jornadas escolares son larguísimas. Después de las clases llevan jornadas de educación física, etcétera, que es obligatorio. Por lo menos están hasta las 5 o las 6 de la tarde. Entonces prácticamente regresan y sus papás los encuentran en la noche nomás. Para que duerman. Entonces, cuando la gente se pregunta, ¿por qué el joven japonés es medio raro? Es por eso. No comparte mucho tiempo con sus papás. En Japón se ha dado ese cambio.
¿Cuál será el mayor problema en ese país?
Como la mayoría de la última generación de japoneses ha tenido menos hijos en general, entonces eso produce recesión. Porque lo que hace que la economía se mueva son las nuevas personas. Porque eso hace que todo el círculo de negocios, comercios. Al haber menos movimiento acá, indirectamente afectará a acá. El producto de la recesión ha sido esa, menos nacimientos en los últimos dos años. Y claro, cuando tú estás en la etapa de esplendor no se nota. Ahora ya y se ve irreversible.
¿Qué le diría a ellos?
Que ante esta realidad, porque es una realidad fuerte y dolorosa, muchos han comprado casas, no tienen que desesperarse. Tienen que ver la manera de seguir adelante y todo pero también de apoyarse en Dios. Creo que con el trabajo todo se puede hacer, pero no se puede dejar de lado a Dios porque al final todo depende de él. El trabajo, la paz en tu hogar. Que busquen a Dios y se acerquen a la iglesia más cercana.
¿Y los chicos que prácticamente se han japonizado?
Transmitir la fe. Rezar es importante. En la mañana, en el almuerzo, en la cena. Hacer ver que Dios ama a todos y todo viene de él.
¿Existe una edad para decir que tenemos una fe madura?
No hay. Depende de cada persona, de su experiencia de fe. Nosotros estamos en proceso. Crecer en fe es un camino. Como lo hace Abraham. Cuando sale de la aldea tiene 75 años y Dios le dice te voy dar una descendencia recién a los 100 años. Eso quiere decir que pasara 25 caminando con Dios. Recién allí dirá «ah, Dios es fiel, ha estado conmigo, me ha dado lo que me ha prometido». Llegar a la altura de fe es que lo que tú crees en Dios, tú lo vives. Por eso lo más importante de fe en Dios es en dar testimonio con nuestros actos.
RELIGIÓN, PEDERASTÍA Y TECNOLOGÍA
¿Cómo compartir el butsudan con la fe católica?
En mi casa lo tenemos por mi ojiichan. Eso está allí. ¿Cuál es la diferencia? A estos antepasados que son a los que recordamos no los consideramos dioses, divinidad. Sino como personas que se han ido. Como un recuerdo nada más. Si uno lo tiene así no hay problema. Y además uno tiene que ser consciente de su historia. Y uno cuando habla de su historia, habla de sus antepasados. Gracias a esa cadena es que uno tiene la vida. La posición simplemente está en no adorarlos como dioses porque no lo son. Han sido personas humanas como nosotros.
¿A veces se les reza y pide algo?
Allí estamos en lo que conocemos como Nivel Religioso. Yo no pido más cosas porque sé que más cosas no me van a dar. Eso está dentro de lo que llamamos Religiosidad Natural o Humana que todo hombre tiene. De tener una relación con la divinidad. Lo que pasa es que de esa mentalidad religiosa siempre queda eso de que a la divinidad hay que cumplirla, para que siempre este de tu lado para que nunca te pase nada malo. Es una mentalidad religiosa que igual lo tenían los judíos. La ley cristiana va más allá de esa religiosidad. Hay que quitarnos esa mentalidad de que el cura, la monja, está más cerca a Dios, está más alto que los demás.
¿Qué opinión tiene de los casos de pederastas en la Iglesia?
Uno puede ser cura, pero lo que no puedes dejar es tu lado humano, que falla. Pero eso sí, uno que está ordenado debe de tener más cuidado. Se supone que estás más preparado para no caer en esas cosas. Porque los pecados son mucho más escandalosos, pero está llamado a tener mucho más cuidado que los demás. Humanamente le puede pasar, sí. Porque esa gracia no ha anulado la parte humana que es la debilidad.
Ahora la tecnología impone sus reglas, ¿cómo enfrentarlo?
Hay que verlo así: la ciencia está al servicio del hombre. La Iglesia nunca va a discutir eso porque en las universidades el desarrollo de la ciencia lo ha dado la gente de la iglesia. Copérnico era católico. Lo que hay que tener en claro es que la ciencia está para el bien del hombre y para el bien de todos los hombres. Hay que tener cuidado hacer que la ciencia se ponga en contra del hombre como estos métodos abortivos por ejemplo. Atenta contra la vida al cual todos tenemos derecho. La vida es un regalo que viene de Dios. Pero no todas las relaciones de hombres fértiles y mujeres fértiles dan fruto. Es una cuestión y un misterio que Dios lo da.
¿Por qué vivimos una época en que los valores se están perdiendo?
El mundo actual está entrando a una época en que está cambiando. Creo que estamos en la transición de una época a otra. Lo que se llama cambio epocal. Démonos cuenta que el proceso de la Edad Antigua a la Media demoró varios siglos. O de la Media a la Moderna que fue una de las más notorias abarcó diez siglos. Y de la Moderna a la Contemporánea abarcó solo dos o tres siglos. En todas esas épocas, los valores, el lenguaje, todo eso cambia.
Más datos
Mis padres se llaman Luis Enrique Mazekina Chinen (64), nacido en Yonabaru, Okinawa, y Rosa Carmen Oshiro Irey (63) nacida en Perú y descendiente de Kitanakagusuku. Soy el mayor de 11 hermanos.