Desde todo punto de vista, Chieko Maki, violinista, y Miyack, acordionista, son talentosas maestras de la música. Autoras de letras y compositoras de música, recorren diferentes países haciendo musicalidad. Y el Perú es el lugar donde realizan labor social desde el 2005, con un nutritivo almuerzo diario para cien niños de Pachacútec en Ventanilla y desayuno diario para los niños de Yurimaguas, Loreto.
Al concluir muchas actividades benéficas en su reciente visita a Lima, y horas antes de regreso a Japón, Chieko y Miyack, integrantes del dúo Deux Marchés dedicaron un concierto a los adultos mayores de la Casa de Reposo Emmanuel. Fue el domingo 9, luego del almuerzo que les sirvieron a mil niños de Pachacútec.
Deux Marchés interpretó creaciones propias, así como temas clásicos de compositores universales, e inolvidables melodías japonesas. Las obaachan y los ojiichan aplaudieron entusiasmados. La admiración creció cuando Akiko Ozawa, profesora de la Academia de Cultura Japonesa, cantó Ave María.
Para los koreisha de «Emmanuel» fue un concierto imborrable por el cariño que manifestaron Chiaki y Miyack.
Delicioso arroz con pollo
Después de atender a mil niños pachacutinos, Chieko Maki, Miyack y Eriko Hatakeyama, integrantes del grupo «Gotita de Agua en el Desierto», almorzaron un delicioso arroz con pollo preparado en la Casa de Reposo Emmanuel. Estuvieron acompañadas por Juana Miyashiro, directora del colegio Hideyo Noguchi; profesoras y alumnos de este plantel nikkei; Kazue Izumi; Akiko Ozawa y Chika Ota, japonesa que estudia en la Universidad Nacional Agraria La Molina. Este grupo apoyó en la atención a los mil niños.
Solidaridad hideyina
La directora Miyashiro entregó un sobre con dinero a Chiaki, Miyack y Eriko, con la finalidad de colaborar con el almuerzo para cien pachacutinos. Este aporte económico fue al día siguiente del concierto-pachamanca «Puente de amor», organizado por el colegio Hideyo Noguchi.
Además, Juana Miyashiro obsequió a las integrantes «Gotita de Agua en el Desierto» un presente con motivos peruanos y una botella de pisco cañetano, elaborado por Miguel Gusukuma.