La colectividad nikkei elevó oraciones y reflexionó sobre el mensaje de la paz, en los 66 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima y Nagasaki, en la ceremonia por la paz que realizaron la Asociación Peruano Japonesa y Perú Hiroshima Kenjinkai, el 6 de agosto.
"Hiroshima fue destruida en agosto de 1945 y a la primavera siguiente, manojos de hierba y flores comenzaron a brotar. La ciudad inició la ardua tarea de reconstrucción. Pero nunca más Hiroshima podría ser sólo una ciudad, se convirtió en algo más especial, un símbolo de la devastación y el potencial de la total aniquilación y al mismo tiempo un símbolo de esperanza y renacimiento", señaló Fernando Kawaguchi, presidente de Perú Hiroshima Kenjinkai.
Manifestó que muchos dicen que las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki fueron necesarias para poner fin a la guerra. Lo que no dicen que el uso de las bombas atómicas violó las leyes de la guerra, ya que fueron usadas indiscriminadamente y las víctimas de las bombas eran en su mayoría civiles.
"Han pasado 66 años desde los bombardeos atómicos, y la mayoría de la gente no puede imaginar qué fue sufrir esa espantosa experiencia. Si nos podemos imaginar el terror de la bomba y el silencio de la extinción, podemos responder. Si permitimos que caigamos en la indiferencia y no imaginamos lo que sería una conflagración con armas nucleares, será poco probable que un número de personas se ponga de pie y exija poner fin a esta dantesca locura", acentuó Kawaguchi.
Asimismo se refirió que a principios de este año nuevamente surgió la desgracia en el pueblo japonés, un terremoto seguido por un increíble tsunami y la destrucción de las platas de energía nuclear, volvieron a estremecer Japón y una vez más los japoneses demostraron su espíritu solidario y luchador.
"Nosotros los hiroshimanos estamos seguros del resurgimiento de este pueblo tan unido, pareciera ser que nada los puede vencer, pudimos apreciar por los medios la magnitud de las catástrofes que una a una fueron surgiendo y poco a poco los fueron superando", apuntó el presidente de Perú Hiroshima Kenjinkai.
Kawaguchi afirmó que muchos amigos peruanos le expresaron su sentimiento de solidaridad y admiración hacia el pueblo japonés por la manera heroica de afrontar estos problemas, casi sin demostrar lo que sentían las víctimas por las desgracias sucedidas "con una expresión en el rostro que nos transmitían lo sucedido y también nos transmitían fe y esperanza".
Dijo que esa vez, el mundo entero sintió y se solidarizó con Japón.
"Aquí, en el Perú, la Asociación Peruano Japonesa inmediatamente se puso de pie y organizó la campaña de solidaridad Contigo Japón y se inició la recolección de dinero en efectivo", subrayó presidente hiroshimano.
Anunció que Perú Hiroshima Kenjinkai participa activamente y "con gran orgullo puedo decirles que en menos de una semana logramos reunir con la colaboración de los socios una importante suma, hasta el momento hemos realizado cuatro entregas".
Con seguridad consideró que esto demuestra aún los principios básicos de solidaridad y respeto heredados de los antepasados, conservados hasta la actualidad.
"Nosotros los descendientes de Hiroshima tenemos presente en todo momento el sufrimiento ocasionado por los desastres ocurridos en la tierra de nuestros antepasados, en especial la explosión de la bomba atómica en Hiroshima y lo más importante el esfuerzo y empeño que pusieron los habitantes de Hiroshima no solo en reconstruir, sino, hacer de esta prefectura una de las pujantes del Japón", detalló.
Ratificó que en Perú Hiroshima Kenjinkai, los integrantes tienen la misión de transmitir a las nuevas generaciones el espíritu de luchar ante la adversidad y a la vez llevar un mensaje de paz.