Por: Ciria Chauca Falconí
«Ser mamá es lo más lindo que nos puede pasar. Al principio una tiene miedo porque es una experiencia nueva tener un niño especial; sin embargo, conforme pasa el tiempo, es la experiencia más linda porque nuestros hijos crecen con mucho amor, no tienen malicia, son directos, sinceros», manifestó Carmen Higa, mamá de Pablito Yokoo y presidenta del programa Caritas Felices AELU.
La familia completa de Caritas Felices consolidó la opinión de Carmen. Se reunieron hijos, mamás, papás, abuelitos, profesores, fundadores e invitados para festejar los 20 años de este programa. Fue una alegría contangiante y rebosante de felicidad.
La señora Higa, en un breve intervalo de la celebración, reflexionó acerca de la experiencia de ser mamá de un hijo con Síndrome de Down. Enfatizó su sentimiento maternal y subrayó que «Pablo es mi vida, mi hijo es mi mundo».
Carmen ha sido dekasegi durante 12 años y cada año ha venido a Lima para visitar a Pablito, quien vivió con su papá Guillermo Yokoo, abogado, hasta cuando su mamá decidió volver en el 2008.
«Pablo ha cambiado, ya no quiere despegarse de mí, siempre me busca: mamá, mamá. Pero también contínuamente se ve con su papá, los dos se llevan muy bien», dijo.
A los familiares de personas con habilidades especiales, Carmen Higa les sugirió evitar el prejuicio equivocado y más bien deberían integrarlo a la sociedad. «Deben traerlo al programa Caritas Felices AELU o que estudien en los colegios que tienen inclusión. Sobre todo tienen que darles mucho cariño», enfatizó.
Sobre su función como presidenta, informó que después de las actividades de aniversario, desearía organizar escuela para padres. «Ojalá que se pueda hacer», señaló.