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«El espíritu de Gotita de Agua son los niños de Pachacútec»

Por Ciria Chauca Falconí

¿Estamos al tanto del acelerado crecimiento de Pachacútec? La respuesta sería no. En cambio son muchas las excusas que justifican el desconocimiento de lo que es una población de 180,000 habitantes, que viven con limitaciones y carencias de una adecuada educación, salud, alimentación y servicios básicos. El mayor problema es la desnutrición infantil. 7 de cada 10 niños de Pachacútec padecen de anemia. De tal manera que dialogar con Eriko Hatakeyama, periodista japonesa, es aprender a ser menos indiferente con el distrito de Ventanilla.

Eriko se identifica totalmente con Pachacútec, desde que viene a Lima entrega su tiempo a los niños pachacutanos. Ella es una lucecita que ilumina las alternativas para salir de la pobreza.

Eriko Hatakeyama, practicante del catolicismo, y las señoras japonesas Maki y Miyack fundaron en el 2005 el grupo Gotitas de Agua en el desierto. Ayudar a los niños es el espíritu y la filosofía.

La entrevista a Eriko ha sido en el colegio Fe y Alegría de Pachacútec, mientras la periodista japonesa corta los panetones que acompañarán la chocolatada navideña para 1200 alumnos.

¿Cuándo fue la primera vez que viniste al Perú?
En 1994, vine como periodista para presentar la cultura inca. Antes de salir de Japón, un amigo sacerdote de Tokio me recomendó: si tienes tiempo ¿por qué no visitas al padre Manuel Kato?, él es muy importante en el Perú. En ese momento yo no sabía qué hacía el padre Kato, me imaginaba que  es sacerdote, nada más.

¿Cómo lo conociste?
Felizmente, durante mi trabajo en el Perú tuve un día libre, entonces toqué la puerta de la parroquia San Antonio de Padua y allí conocí al padre Manuel Kato. Él me dijo, ah, tú vienes de Japón, entonces vamos, y me llevó al hogar Emmanuel.

¿Por qué a Emmanuel?
Seguramente pensaba que yo visitaba al padre Kato porque sabía de su obra y de sus proyectos en Emmanuel, pero en ese momento yo no sabía qué hacía el padre Kato, ni qué proyectos tenía. Fuimos al hogar Emmanuel y fueron solamente 30 minutos, como visita médico. Yo estaba emocionada un poco nada más, porque, de verdad, a mí no me gustan los niños, con mi esposo no tenemos hijos y no estoy acostumbrada estar con los niños, vivir con ellos es muy duro porque hacen bulla, yo pensé así...

¿Cómo cambió tu vida con los niños de Emmanuel?
Después de dos años, un día, al finalizar mi trabajo periodístico en la radio yo estaba esperando el ascensor, en un edificio bien alto. Mirando hacia afuera yo pensaba esta zona está cambiando y de repente en mi mente aparecieron dos ojos bien grandes, y muy claritos. Yo me pregunté, ¿quién es?, parece un niño de otro país, y dije ah, seguramente es un niño peruano, que lo conocí en el hogar Emmanuel. Después de eso no dejo de pensar en los niños del Perú y en las obras del padre Kato, por eso regresé al hogar para vivir junto con los niños.

¿Cómo fue tu experiencia?
Felizmente a un canal de televisión de Japón le interesó la vida de los niños del Perú, por eso yo estuve en el hogar Emmanuel seis meses para hacer el reportaje de los niños y la vida del Perú. Yo molestaba a los niños, jugaba, cantaba y a veces peleaba, pero ha sido una experiencia muy importante para mi vida, de verdad, todavía es difícil estar con los niños, pero tengo contacto con quienes fueron los niños y ahora ya están grandes, algunos se han casado y tienen niños, así es como yo conocí el Perú.

¿Cómo conociste Pachacútec?
Como periodista me interesaba la vida en Pachacútec. Estando en el hogar Emmanuel  varias veces conocí un comedor popular y encontré a muchas señoras que viven y trabajan allá en el comedor popular y varias veces fui para saber dónde estaba la pobreza. Lo más importante es luchar contra la pobreza, por eso siempre visitaba el comedor popular y pude ver cómo cambia la situación de la gente de esta zona. Ese comedor de Pachacútec se llama Keiko Fujimori.

¿Cómo vez la situación del Perú?
Si la población de Pachacútec recibe algún apoyo y si recibe  enseñanzas ellos aprenden, pero si lo dejan solos ellos no cambian. Aunque sea el apoyo un poquito y la enseñanza un poquito, no va a funcionar rápido, pero sí va a funcionar poco a poco. La población va a cambiar paulatinamente, por eso es mucho mejor ayudarles y enseñarles.

¿Cómo empezaste ayudar Pachacútec?
Un día conocí la ayuda del padre Kato con su dinero propio. El  es sacerdote y no puede tener dinero de su propiedad, pero muchas personas le entregan donaciones y le dicen, padre Kato, por favor, es para usted no es para los niños y no es para la pobreza. Él optó ayudar Pachacútec y así comenzó el apoyo al sacerdote que trabajaba en la parroquia Virgen de Fátima. Entonces yo pensé: mejor es apoyar  la obra del padre Manuel Kato, fuera de la Asociación Emmanuel. Por eso hablé con las señoras Maki, y Miyack. Les pedí ayudar la obra del padre Kato fuera de la Asociación Emmanuel, así es que comenzamos con Gotita de Agua en el desierto en la parroquia Virgen de Fátima, en el 2005. Padre Kato pidió a la señoras Maki y Miyack hacer un concierto en esta parroquia, fuimos allá y a Maki algo tocó su corazón, en mayo del 2005, y ella fundó Gotita de Agua en octubre del mismo año.

¿Ahora la ayuda es al colegio Fe y Alegría?
Sí, ahora la parroquia Virgen de Fátima está cambiando bastante, algunas familias ya tienen dinero para dar educación y alimentación a los niños, por eso dejamos la parroquia y ya estamos trabajando con las madres del colegio Fe y Alegría.

¿Cómo fue la respuesta de las señoras Maki y Miyack del proyecto de ayudar al Perú?
Tal vez si hubiera explicado con mi palabra cómo es el Perú no hubiera comenzado el proyecto de Gotita de Agua, porque la palabra es bien difícil, pero cuando llegó la señora Maki a Virgen de Fátima algo tocó su corazón y voluntariamente comenzó ese proyecto. Cuando regresamos a Japón, ella me dijo un día: ¿no podemos hacer algunas cosas para los niños de Pachacútec? El padre Kato siempre envía apoyo  allí, hay que hacer algo. Después nosotras pensamos ¿qué vamos a hacer?, ¿cómo vamos a hacer? A mí y a la señora Maki nos gusta comer mucho, por eso coincidimos: ok, el hambre no está bien para los niños, vamos a llenar sus pancitas con pan y leche, así comenzamos.

¿A cuántos niños ayuda Gotita de Agua?
Primero fueron 50 niños, todos los días comían pan y avena, luego, poco a poco pudimos juntar dinero para llegar hasta 100 niños. 

¿En Japón cómo fue la respuesta al proyecto de ayudar al Perú?
En Japón, cuando Maki y Miyack comenzaron con Gotita de Agua, todo el mundo dijo: por qué la ayuda va a ser para un país tan lejos como el Perú, aquí, en Japón, también hay muchos niños pobres, y si vemos los países vecinos también hay pobreza.  Maki y Miyack les contestaron: nosotras hemos encontrado niños en el Perú, por eso queremos ayudarles. Si ustedes encuentran niños que necesitan ayuda, por favor, apóyenlos. Así puede ser el espíritu de Gotita de Agua, aunque sea una gotita aquí en el Perú y una gotita en otro país y eso va a ser crecer nuestro espíritu.

¿Cómo es el padre Kato?
Yo he recibido bastante enseñanza del padre Manuel Kato, cuando yo estaba en el hogar Emmanuel, por sus actividades y por sus palabras aprendí muchas cosas.  Entonces  quisiera transmitir sus actividades y  sus palabras a otras personas.  Esto va a ser herencia del padre Kato. Algún día  tiene que regresar a Dios, pero vamos a transmitir su obra,  su pensamiento y su enseñanza a los niños que tienen que guardar el futuro del mundo.

¿Cómo se inició tu formación católica?
Mi mamá no es católica pero a mí me matriculó en un kinder de misioneros. Luego estudié en la Universidad Sofía de Tokio.

¿Desde muy niña has sido católica?
Sí, yo he sido católica desde chiquita. A los 28 años muchos de mis amigos fallecieron, algunos por accidente de tránsito y otros por cáncer al estómago. Cada vez que yo veía fallecer a mis amigos yo decía: tal vez tengo que prepararme, porque si muero ahora la gente me va preparar un funeral budismo, pero yo no conozco nada del budismo porque desde chiquita aprendí las cosas de la iglesia católica, por eso ahora tengo que bautizarme. Así comencé a estudiar catecismo para prepararme en el bautizo.
 
¿En qué ciudad te bautizaste?, ¿quién fue tu madrina?
En Sendai. Yo conocí a una señora en la iglesia de Sendai ella siempre me indicó la vida católica y fue muy cariñosa, ella ya ha fallecido.

¿Estás relacionada con la iglesia católica de Japón?
Ahora estoy trabajando como miembro de la iglesia de Akita para publicar los periódicos de la iglesia. Antes de vivir en Akita, por el trabajo de mi esposo vivíamos en Nagasaki, y allí para él ha sido como una experiencia católica. Mi esposo no es católico, pero sí tiene amigos sacerdotes en Nagasaki, hasta el arzobispo es buen amigo de mi marido. El es periodista, entonces ha tenido que investigar la historia de cristianismo en Nagasaki. Mi esposo trabaja con la gente de la iglesia, con los sacerdotes, con las monjas y también le interesa las consecuencias de la bomba atómica de Hiroshima y Nagasaki y en Nagasaki.

¿Actualmente a qué te dedicas?
Ahora soy coordinadora de Gotitas de Agua. Las fotos que estoy tomando van a salir en el calendario 2014 Gotitas de Agua. En Japón, cada año vendemos el almanaque con las fotos de los niños peruanos, ganamos un poquito de dinero para hacer llegar a Pachacútec. En el Perú obsequiamos los almanaques a los auspiciadores .
 
En tu visita de diciembre 2013 ¿qué haces en Pachacútec?
Vine al Perú esta vez para hacer una preparación de 2014 y las actuaciones de la señora Maki y Miyack en febrero y marzo, pero también vine aquí para ayudar las chocolatadas, por ejemplo en la casa de reposo hicieron chocolatada de Emmanuel el sábado 14, ahora es en Fe y Alegría y el martes voy a ayudar la chocolatada del colegio Hideyo Noguchi. Es una manera de pensar de los japoneses. La señora Maki dice: por favor, vaya a ayudar en la chocolatada porque ellos siempre nos ayudan y nosotros tenemos que ayudarles aunque sea poco. Económicamente es un poco difícil por eso vengo para cortar panteones y preparar juguetes y regalos con la gente de aquí.