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«Me impresionó lo amables y bondadosas que son las personas en Okinawa»

Por Rubén Kanagusuku

Con una estadía de cinco meses en Okinawa, Aldo Yonashiro regresó de la beca ofrecida por Nishihara Cho en Okinawa. Durante su estadía, Aldo tuvo la oportunidad de aprender la cultura y costumbres de la isla, como nos lo comenta en la siguiente entrevista.
 
¿Por cuánto tiempo estuviste becado en Okinawa?
Llegué a Okinawa el 18 de julio y estuve hasta el 12 de diciembre. La beca de Nishihara este año duró aproximadamente cinco meses.

¿Qué fue lo primero que te impresionó?
Lo que más me impresionó fue ver lo amables y bondadosas que son todas las personas. Aunque uno no hable muy bien japonés siempre están dispuestos a ayudarte, eso me gusto bastante.

En Okinawa, donde quiera que camines, se pueden observar preciosos paisajes. Tuve la suerte de ir a algunos de ellos, por ejemplo, Nishihara Kira Kira Beach, Shuri Jou, Churaumi Aquarium Katsuren Jou, Jardín de la Paz, entre otros maravillosos lugares.

También me encantó ver lo hermoso que se aprecia desde Okinawa el cielo, las nubes, las estrellas y su mar azul, paisajes que nunca se borraran de mi mente. En Okinawa yo no me sentí como un extranjero, me sentí como un uchinanchu, es un sentimiento muy familiar el estar en Okinawa.

¿Qué cursos llevaste y en qué instituciones?
Gracias a esta beca he podido aprender muchas cosas. En cuanto a cultura pude asistir a clases de nihongo, bon odori, ikebana, sumie, karate, ryuu kyuubuyou, shoudou y sanshin.

Dentro de la beca tuve la oportunidad de ingresar a Kanehide Yonabaru Ten y Cainz Home (supermercados). Asimismo, pude adquirir nuevos conocimientos y experiencias en la Municipalidad de Nishihara, en la oficina de la página web, y en Petrobrás Nansei Sekiyu.

¿En qué festividades y/o eventos participaste?
Tuve la oportunidad de participar y ver varios eventos, como por ejemplo los de Nishihara no tou, Gaja tsunahiki y Nishihara senseki meguri. Fueron un experiencias valiosas. También fui al Orion Festival en Okinawa Shi y al Matsuri de Nakagusuku Son. Lamentablemente por taifu se suspendió el Nishihara Matsuri.

¿Te ocurrió alguna anécdota?
Recuerdo con mucha gracia que estábamos a días de nuestra presentación y teníamos que ensayar la danza kagyadefu con el sensei de sanshin, pero como el espacio era pequeño, el sensei nos propuso ensayar afuera, con todas las personas viéndonos, lo cual aceptamos gustosos porque no teníamos de otra (risas).

En un principio estaba con vergüenza, ya después me dije: «Qué importa» (risas). Recuerdo que todas las personas pasaban y nos veían, algunas se reían pensando: «¿Qué estarán haciendo?». Y otras nos saludaban. Siempre recordaré ese día.

¿Dónde estuviste hospedado?
Me hospedé en la casa de la familia Chinen en Nishihara Cho. Desde el primer día me sentí como un miembro más de la familia, siempre me brindaron su apoyo y me sentí como en casa. Les estaré eternamente agradecido por todo lo que hicieron por mí.

¿Qué ha aportado la experiencia de la beca en tu vida?
En estos cinco meses he aprendido mucho de los valores uchinanchu, como la gran consideración que tienen hacia los koreisha y los niños en Okinawa. Siempre velan por su salud y el bienestar a través de diferentes campañas y eventos.

El tratar de hacer siempre bien las cosas, siempre al pie de la letra por muy difícil que sea, la perseverancia, la responsabilidad y sobre todo la dedicación que le ponen es algo admirable.

El sentimiento de estar siempre dispuestos a ayudar a los demás, las buenas intenciones de seguir difundiendo la cultura uchinanchu a través de estas valiosas becas a todos los descendientes okinawenses, son algunas de las muchas buenas experiencias que pude observar en Okinawa.

¿Qué le recomendarías a los jóvenes que aún tienen dudas de participar en las becas?
A todos los jóvenes, anímense aprovechen estas grandiosas oportunidades que da Okinawa y los Shi, Cho y Son. Conocer Okinawa, su cultura, historia, miles de maravillosas cosas es una experiencia única.

Las historias que te cuentan de Okinawa se quedan cortas comparadas a las que uno las vive en carne propia.

Yo estuve dudando mucho cuando decidí postular a la beca, pero al ser elegido como becado de Nishihara Cho recibí sabios consejos de anteriores becarios de Nishihara, los cuales me sirvieron muchísimo para afrontar mejor la beca.

Una vez que llegué a Okinawa, sentí cómo me abrieron los brazos. Inmediatamente sientes la conexión, el kimochi de los uchinanchu. Gracias a todo el apoyo de la gente de Nishihara durante toda la beca la pase realmente genial.

Desde el primer día que llegué a Okinawa fue inevitable enamorarse de esta hermosa isla, ahora entiendo por qué las personas cuando viajan a Okinawa desean quedarse por siempre.