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Sama no Kokoro venerada por la colectividad nikkei

La Virgen María y su hijo, el niño Jesús, vestidos al estilo japonés, es decir, kimono con colores sobrios para que no desentonen el concepto religioso ni la presencia de la cultura japonesa, son la presencia de una nueva imagen que enriquece espiritualmente la parroquia Santa María Madre de la Iglesia Católica, pues los católicos sienten un especial cariño y veneración por la Virgen María.

La ceremonia de entronización a la veneración espiritual (hiperdulía) fue presidida por monseñor Octavio Casaverde Marín, vicario general de la Arquidiócesis de Lima y Luis Guibo, vicario pastoral de la colectividad peruano-japonesa.

En la parroquia, que está frente al CCPJ, la Virgen María Sama no Kokoro (‘corazón de María’) ocupa un lugar propio, sin embargo, no está en el altar. En cuanto ingresan al templo, los fieles católicos nikkei y no nikkei, oran al pie de la Virgen María.

Veneración especial
De acuerdo al concepto cristiano, hiperdulia o veneración especial es un culto reservado para la Virgen María por ser superior respecto a los santos. «Con esto reconocemos su dignidad como madre de Dios e intercesora nuestra. Manifestamos esta veneración con la creación  o imitando sus virtudes, pero no con la adoración», aclaran los feligreses.

Autoría anónima
El autor o la autora de la imagen Sama no Kokoro optó por mantener en secreto esta elaboración artística.