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Isaac Higa Yara presentó Kokinawa Sin zapatos en casa. Parte 2

«A Sonia, a Luna, a Zoe» está dedicado el libro Kokinawa Sin zapatos en casa. Parte 2, del autor Isaac Higa Yara, quien publica su segunda obra recopilando sus artículos que semanalmente aparecen en el diario Perú Shimpo, en la columna «Kokilandia».

Desde sus inicios como columnista, Isaac «Koki» Higa tiene fieles seguidores de todas las edades, porque cada uno de los artículos no se limitan a relatar sus experiencias personales, más bien es una manera ágil, sincera y sencilla de compartir un nuevo aprendizaje. Por ejemplo, «el correo electrónico es una forma de expresión que nos facilita la vida, pero hay que tener mucho cuidado en su uso, no solo por las distracciones que puedan ocurrir, como fue mi caso, sino porque es un medio muy impersonal, sin posibilidad de incluir tonos de voz, velocidad o expresiones corporales, que es lo que en esencia le da vida y color a nuestra comunicación», es una sugerencia explícita del correo electrónico (página 29 de Kokinawa).

Es así que los fans de la columna «Kokilandia» asistieron a la ceremonia de presentación del libro, que formó parte de la agenda cultural de la Asociación Peruano Japonesa. El comentario de este libro lo hizo Samuel Matsuda, autor de Rehenes en la sartén.

La presentación se inició con la música y baile típico de la prefectura de Okinawa. Isaac Higa integra el grupo musical, pues él ha sido becario de la Universidad de Artes de Okinawa, para estudiar shamisen.

Miyuki Ikeho, directora del departamento de Cultura de la APJ, habló en nombre de la Asociación Peruano Japonesa.

Consideró que el libro es una recopilación selectiva de los mejores artículos publicados semanalmente en el diario Perú Shimpo en los últimos seis años. «Donde Koki aborda relatos ágiles de sus experiencias y vivencias usando un lenguaje espontáneo y sencillo en los que se mezcla e interrelaciona temas propios de la cultura japonesa y de nuestro país», explicó.

Subrayó que las anécdotas y reflexiones «que Higa  tiene a bien compartir con nosotros guardan un gran sentido del humor, enseñanzas y te dejan apreciaciones que a veces pasamos por desapercibida y poseen un gran significado».

Ikeho dijo que la primera parte de Kokinawa fue presentada en octubre 2006.

«Quien se anima a leer Kokinawa Sin zapatos en casa. Parte 2, quedará atrapado por su espontaneidad y ese poder descriptivo que muy pocos logran capturar como Koki Higa Yara», remarcó.

Isaac Higa al presentar su libro detalló que los artículos que aparecen en Kokinawa son relatos de su propia experiencia de las cuales intenta, a veces con éxitos y otras no tanto, rescatar algún aprendizaje, y a su vez, «compartirlo con mis lectores. Son relatos cortos y fáciles de leer, que podrán ser consumidos durante un viaje, un almuerzo o, mejor aún, en una noche de insomnio».

Narró que ya han pasado seis años de la primera recopilación de artículos, que hablaban de su experiencia en la isla de Okinawa. «Al regresar a Lima, pensaba que prontamente se iban a agotar los temas, pero las personas de mi país somos absurdamente inagotables y los artículos fueron fluyendo puntualmente cada semana».

Indicó que este libro ha separado en cinco partes. «Trato aquí de cosas que suceden, que son experiencias tragicómicas de nuestra vida cotidiana; Pensamientos, que son divagaciones en las que intento entender este mundo; Ser peruano, que es una mirada a nuestra siempre sorprendente vida en este bello país; En Japón, que son recuerdos de anécdotas del país de mis abuelos; y finalmente, pero no menos importante, Matrimonio y familia, en donde comparto los eventos que todos vivimos cuando decidimos unirnos y tenemos la dicha de criar hijos, enseñándoles algunas cosas y aprendiendo otras más».

Koki agradeció «profundamente» a los lectores del periódico Perú Shimpo, al periódico, a sus directivos, personal «por regalarme ese espacio cada semana». A su familia, a su esposa Sonia y a sus hijas Luna y Zoe «por ser mi apoyo, mi inspiración y mis mejores maestras». A sus padres y a sus hermanas «por animarme siempre a compartir mis ideas». A sus suegros, a sus cuñados, a sus amigos «por sus comentarios y sus sabios y siempre bien intencionados consejos». A Samuel Matsuda, «por su tiempo, su amistad y por sus palabras en el prólogo. A Claudia Cáceres, por la paciencia en la corrección del texto; a Henry Quesnay, por la diagramación y a Manuel Pomacaja, por su bien trabajo en la imprenta».

Al concluir la ceremonia, los lectores hicieron una fila considerable para la dedicatoria del autor, Isaac «Koki» Higa Yara.