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Se reabre la Sala Paracas del MNAAHP

Por Hilda Vidal Vidal

La Sala Paracas del Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia del Perú (MNAAHP) ha sido siempre el principal atractivo desde que fuera organizada y abierta, por primera vez, por el sabio Julio C. Tello, director de entonces, con el objeto de exhibir los tesoros arqueológicos de la Cultura Paracas, descubiertos y excavados por él en 1925 en la Bahía del mismo nombre, y los resultados de sus investigaciones del sitio y del material arqueológico recuperados que le permitieron definir la presencia de dos períodos, Paracas Cavernas, el más antiguo y Paracas Necrópolis, el posterior.

Como la intención de Tello al lanzar la Sala Paracas era que el público, tanto peruano como del mundo, pudieran apreciar el mayor número posible de las reliquias descubiertas en Paracas, el material exhibido era realmente abundante y, por qué no decirlo, completo que dejaba absortos a cuantos lo visitaban.

Entre otros, se exhibían fardos funerarios, momias, cráneos con deformación intencional, cráneos con trepanaciones como evidencias de la presencia de una alta cirugía precolombina, los maravillosos textiles, entre los que sobresalían los mantos bordados con diseños mitológicos de alta concepción metafísica, la variada vestimenta, los accesorios, sandalias, cerámica, diversos utensilios, instrumentos quirúrgicos, armas, gran variedad de productos alimenticios, etcétera. Complementaban la Sala, artísticas y detalladas maquetas, que en forma didáctica ilustraban las tumbas de las épocas Cavernas y Necrópolis, confeccionadas a escala por el escultor Luis Cossi Salas.

No obstante su trascendental importancia, la sala fue cerrada en agosto de 1973, tal como ocurrió también con todo el Museo, con fines de ejecutarse un programa de reestructuración de la museografía de las diversas Salas de exhibición que fueron diseñadas por Tello. El Museo y la Sala Paracas remodelados fueron reabiertos en diciembre de 1973.

En el 2007, nuevamente se cierra la Sala Paracas, cuando por efectos del terremoto del 15 de agosto la edificación sufre alguna avería, la misma que, aparentemente no era de gravedad, pero, por las opiniones de la comisión evaluadora de arquitectos del Instituto Nacional de Cultura y de Defensa Civil, la Sala fue cerrada y consecuentemente fueron retiradas la totalidad de las piezas que allí se exhibían.

Han tenido que pasar seis años, para que por fin, tras largas gestiones y coordinaciones, primero con el Instituto Nacional de Cultura y después con el Ministerio de Cultura, haya sido posible conseguir la partida presupuestaria necesaria, tanto para la refacción y remodelación de la arquitectura, así como para los gastos de implementación museográfica y los correspondientes trabajos técnicos de conservación del material arqueológico a exhibirse y todo, gracias a la disponibilidad del ex Ministro de Cultura Luis Peirano, quien acogió con probidad y agilizó el proyecto presentado por la directora la licenciada Teresa Carrasco de González, lo que ha culminado con un feliz resultado al quedar reabierta la Sala Paracas el 27 de septiembre de este año.

El material arqueológico que se exhibe corresponde a los descubrimientos de Tello, aunque es poco lo que se muestra en proporción a las aspiraciones del sabio huarochirano, pero es halagüeño ver el énfasis especial que se pone en la secuencia cronológica establecida y en la interpretación de los diseños.

Es una lástima, por ejemplo, que no se exhiben momias ni fardos funerarios; nos dicen que es por el criterio de los indios americanos y canadienses, quienes se oponen a mostrar los cuerpos de sus ancestros, criterios que no concuerdan con los de nuestra cultura, por cuyo motivo nosotros sí podemos exhibir momias como la Dama de Ampato, la Señora de Cao y muchas otras, pues si existen recelos, estos pueden subsanarse haciendo uso de tantos recursos modernos que los hay al alcance de la ciencia y la museografía.

La muestra se complementa con copias de las acuarelas de los desenfardelamientos pintadas por Pedro Rojas Ponce y Luis Cossi Salas. Asimismo, destacan las maquetas y dibujos de José Salazar Gamarra. La museografía ha sido de la responsabilidad del arquitecto Miguel Vidal Trujillo. El guión ha estado a cargo de las arqueólogas Carmen Thays y Delia Aponte, con la coordinación del licenciada Ernesto Romero.