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Amantes de la cultura japonesa encontraron la paz en una taza de té

La Asociación Urasenke Tankokai del Perú realizó la Ceremonia del Té en la 41ª Semana Cultural del Japón, en un concurrido Dai Hall del Centro Cultural Peruano Japonés. Resaltó la presencia de un público de todas las edades, amantes de la cultura japonesa.

Martina Igarashi, profesora del chado, explicó brevemente en qué consiste la preparación del té: «La ceremonia del té o chanoyu, consiste en un ritual donde un anfitrión prepara el té verde en polvo y lo ofrece sus invitados».

Especificó que la ceremonia del té formal y completa incluye una comida (cha-kaiseki) y dos clases de té (koi-cha, o té espeso y usu-cha o té ligero) y dura aproximadamente cuatro horas. Durante este tiempo, el anfitrión se preocupa de crear un ambiente en que sus invitados disfruten estética, intelectual y físicamente, rodeados al mismo tiempo de una gran serenidad.

Detalló que la historia del chanoyu se remonta al siglo V, cuando los monjes budistas lo importaron de China. En un principio se bebía té con fines medicinales y sólo se bebió en los monasterios budistas y en la aristocracia japonesa. Las ceremonias eran entonces momentos para hacer ostentación de utensilios preciosos en grandes salones. Sin embargo, el maestro Sen no Rikyu (1522-1591) sintetizó la ceremonia del té bajo los principios del Wa «armonía»; Kei «respeto»; Sei «pureza»; y Jyaku «tranquilidad» o «paz inferior», eliminando todo lo que no era esencial y desarrollando un ritual del té donde ningún movimiento era inútil y ningún objeto resultaba superfluo.

La esencia de la ceremonia del té de Rikyu fue el concepto de «Wabi», la sensibilidad estética de la simpleza y la austeridad. Sustituyó los costosos utensilios chinos por otros más comunes del Japón y los lujosos salones por una pequeña sala de té en una cabaña. Rikyu introdujo también el concepto de Ichi-Go Ichi-e (significa un encuentro, una oportunidad). Bajo ese concepto, cada encuentro, cada ceremonia de té, debe ser atesorada ya que no se volverá a repetir.

«Si bien hoy en día hay muchas escuelas de chado o sado (camino del té), que es el estudio del arte de la ceremonia del té, todos tienen como centro el espíritu del «wabi-cha» de Rikyu. Las 2 escuelas más grandes son  Ura-Senke y Omote-Senke, que fueron fundadas por los dos bisnietos de Rikyu. Bajo su influencia y la de otras escuelas importantes, el Chanoyu es enseñado en todo el mundo, mientras que en Japón, los hombres y las mujeres están volviendo a evaluar el camino del té como un medio valio¬so para obtener el dominio de la vida», concluyó Martina Igarashi.

Inmediatamente presentó a las invitadas para la ceremonia del té: Kazue Izumi, Rie Ozawa y Takako Akamine. La oferente fue Silvana Castillo.

El público conoció directamente el procedimiento de la ceremonia del té. Al finalizar, se sirvió a los presentes el dulce japonés, acompañado con una taza de té verde, especialmente con la participación de Soho Higurashi, profesor de la Asociación Urasenke Tankokai de México.

A las 6:00 p.m. se inició la ceremonia del té que tuvo como oferente a Mitsuo Murakami, un adolescente que desde hace 7 años estudia el chado, y las invitadas Miki Murakami, Adriana Igarashi y Cintia Fujimoto.

Al cierre de la ceremonia, la Embajada del Japón entregó un diploma de agradecimiento al maestro Soho Higurashi.