La entrada de las banderas de los países y las regiones participantes dieron inicio a la ceremonia de apertura del V Uchinanchu Taikai 2011, que se realizó por primera vez en el Okinawa Cellular Stadium de Naha.
El gobernador de Okinawa, Hirokazu Nakaima dio la bienvenida a los uchinanchus del mundo: "A todos los participantes del festival reunidos aquí desde el mundo entero: ¡Mensore!. Quiero agradecer profundamente la participación de todos en este festival y darles la bienvenida en nombre de los 1.400.000 ciudadanos okinawenses. Bajo el lema "Que el alma churashima resuene por siempre" se dará apertura a este festival, que tiene como objetivo trasmitir y desarrollar la red Uchina localizando no solo a la generación de emigrantes sino también a las jóvenes generaciones que serán el soporte de esta red en el futuro."
Seguidamente se guardó un minuto de silencio por la memoria de las víctimas del tsunami del 11 de marzo.
El mensaje de la paz fue entregado al vicegobernador Yoshiyuki Uehara en un acto que consistió en la bajada de un helicóptero controlado a distancia que descendía y traía el mensaje recibido por una hilera de niños los cuales le entregaron la nota que leyó sobre el estrado oficial haciendo alusión a la paz mundial.
La trasmisión del evento se realizaba en cuatro idiomas en simultáneo: japonés, inglés, español y portugués. La delegación peruana asistente sumaba aproximadamente 400 personas, entre los que viajaron en paquetes turísticos, de las diferentes regiones del Japón, de los radicados en Okinawa y de los provenientes del extranjero.
Como invitados especiales se encontraban el Gobernador del estado de Hawai, Neil Abercrombie, el embajador de Japón en Bolivia, Toshio Watanabe y el embajador de Japón en Venezuela, Seiko Ishikawa.
Uno de los mejores momentos del evento fue la presentación de los presidentes de los kenjinkais del exterior, de los embajadores de buena voluntad y de los representantes de las próximas generaciones.
Al concluir este momento se llevó a cabo un show artístico en simultaneo con otros lugares del mundo, como Hawai y Nueva Caledonia, un baile eisa de más de 500 artístas bailando al compás de los tambores, entremezclados con el público asistente y en el campo, cerrando con este ritmo el magno evento.