«Los 202 inmigrantes kumamotanos que llegaron al Perú un 29 de julio de 1903 tuvieron duras condiciones de trabajo e hicieron que migraran de un lugar a otro, pues muchos encontraron sin rumbo por las dificultades del idioma, costumbres y enfermedades del lugar», reflexionó Juan Ogata, presidente de Perú Kuamamoto Kenjinkai, en la romería en Cañete, que se realizó el domingo, con la participación de la directiva y asociados. A su llegada fueron recibidos por Miguel Gusukuma, presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete.
«Por la duras vivencias que afrontaron nuestros antepasados kumamotanos hemos venido a ofrecerles nuestro homenaje, efectuando la romería a estas tierras, tales como Cerro, Azul, obelisco representativo de la llegada de los primeros inmigrantes japoneses, el cementerio de Casablanca, el cementerio de San Vicente y el templo budista Jionji, en la gratitud a todos los kumamotanos e inmigrantes fallecidos que yacen en estos lugares y que dedicaron mucho de su tiempo y esfuerzo al fortalecimiento de nuestra institución», expresó el presidente kumamotano en la ceremonia en el templo Jionji, donde los asistentes colocaron incienso y elevaron plegarias por sus antepasados.
Detalló que los inmigrantes de Kumamoto que vinieron al Perú en 1903 en el barco Duke of Fire fueron distribuidos en las haciendas de la costa peruana, tales como San Nicolás, Estrella, Tumán, San Jacinto, Laredo, así como en las tierras de la ciudad de Cañete.
La romería estuvo presidida por Juan Ogata, así como Ernesto Tsuchikame, que presidente la Comisión 110 aniversario.
Ogata agradeció la amabilidad de Miguel Gusukuma haciéndole entrega del diploma Kansha y pines 110 años de la inmigranción de Kumamoto.