Por: Ciria Chauca Falconí
Luis Kanashiro, actor y pedagogo, exdekasegi por más de 10 años, hizo una pausa en su labor como mimo, y es el responsable del exitoso Festival de Teatro Aficionado, que desde hace siete años organiza la Asociación Peruano Japonesa.
El festival ya está considerada como una actividad cultural que la esperan con grandes expectativas tanto los actores como un público fiel. Según explica Kanashiro, el objetivo es crear seres humanos sensibles. Además, habla de su experiencia en la serie Confesiones del canal 2 y que se puede ver vía Youtube.
¿Cuáles son los resultados del 7.º Festival de Teatro de Aficionado?
Ha tenido gran número de público los sábados y domingos, desde el 3 de agosto y hasta el domingo 1 de septiembre. Han participado 54 grupos procedentes de La Victoria, Ventanilla, Puente Piedra, San Martín de Porres, Breña, Surco, San Juan de Miraflores, Magdalena, Cercado de Lima, Lince, Callao, Los Olivos, Zárate, Villa María del Triunfo, Rímac, Chosica, San Juan de Lurigancho, Miraflores, Jesús María, y de las regiones de Piura y Jauja, prácticamente han venido de todos los lugares.
¿Desde tu punto de vista qué es el 7.º Festival de Teatro Aficionado?
Básicamente es una actividad cultural. Este festival de teatro no tiene color, porque es abierto para todo el mundo. Por el nivel de los participantes es popular, su nivel cultural es universitario, técnico o superior, pocos tienen formación actoral, más bien se atreven ir a los talleres para prepararse, por eso son aficionados, algunos que han estudiado teatro son pocos.
Hay una parte de grupos que espera el próximo año para participar en el Festival de Teatro Aficionado de la Asociación Peruano Japonesa.
¿Contento con los logros?
Este festival origina grupos de teatro, y la continuidad año a año hace posible que esos grupos que se iniciaron en el Centro Cultural Peruano Japonés continúen. Hay grupos que están esperando participar en este festival, de repente no tienen otro sitio para presentarse, ése el sentido del festival, hay otros grupos que se presentan en otros lugares y tienen mayor continuidad, creo que la mayoría tiene una única función al año que es en este festival.
¿Económicamente cómo hace la APJ?
La Asociación Peruano Japonesa invierte económicamente. ¿Cuántas personas se benefician viendo teatro con la participación de 48 grupos?, es un promedio de 10 personas por cada grupo y en total son 600 personas, más técnicos que hacen teatro, y posiblemente en el futuro se animen dedicarse al teatro.
Invertir en el teatro es formar seres humanos sensibles, ése es el objetivo de hacer teatro, no es el egocentrismo. La finalidad de este festival es crear mística, tanto del público como del actor. La mística hay que descubrirla hacia dónde nos conduce para motivar mejores personas, sensibles y comprometidas socialmente.
¿Cómo ves el futuro del festival?
Vamos bien, porque estamos haciendo teatro en el Centro Cultural Peruano Japonés y el público que viene responde y está contentísimo, no sabes cuánto aprenden de los jóvenes, de los adolescentes y hasta de personas de 60 y 70 años de edad. Es la mayor alegría que tengo, porque es un abanico de posibilidades, de querer cada día ser mejor en grupo y en comunidad.
¿Cada presentación teatral ha sido una satisfacción?
Yo lo he disfrutado, porque no estoy metido en mi casa, más bien estar en el Centro Cultural Peruano Japonesa y ver teatro es lindo.
¿Profesionalmente a qué te dedicas?
Enseño en la UPC taller de introducción al teatro, desde inicios de setiembre hasta noviembre, tres veces al año menos en invierno, estoy allí desde hace cinco años.
¿Ya no haces mimo?
Al mimo le he dado una pausa, porque estoy ocupado en otras cosas, quiero estabilizarme económicamente, ya con tranquilidad me voy a dar tiempo para hacer teatro. Me estoy preparando para regresar con más fuerza, no he dejado el teatro, sólo he dejado de actuar.
Pero sí he hecho algunos trabajos para la televisión, por ejemplo, en la serie Confesiones de canal 2, te comento porque nunca imaginé que me iba a suceder.
¿Cuál ha sido tu papel?
La semana pasada salió al aire un capítulo de Confesiones, y me hizo recordar mis inicios en el teatro, luché mucho para hacer teatro profesionalmente y dedicarme por completo, pero cuando me dieron un papel actoral en Confesiones yo siempre dudaba del personaje y me preguntaba ¿el hijo de quién podría ser?, ¿papá de quién podría ser? ¿de otro nikkei?, ¿de otro asiático? y ¿el nikkei?, ¿el asiático estaría en el teatro? Consideré que mis posibilidades en el teatro eran mínimas, de repente, ahora al contrario en uno de los capítulos de Confesiones mi papel ha sido de papá de una chica blanca, joven de 20 años con alguito de negro, una niña con alguito andino. He sido el papá de todos los colores. Las personas que lo han visto me comentan que no les llamó la atención la cuestión de étnica, ni cuestión color, porque ya superamos el prejuicio, aunque no tanto. En la colectividad nikkei a una familia mixta se le llama ainoko, ha sido lo más normal en los años 70. Este proceso en la televisión, de ser el padre de un hijo de todos los colores, no ha llamado la atención y nadie me comentó de este asunto. Ya no es tanto como antes, ya no soy el hijo de los japoneses, se ha superado para bien del futuro de los nikkei, por eso me fue muy grato mi experiencia en Confesiones. Ha sido la tercera vez que me llamaron para la serie. Yo siento que cumplo mi rol actoral, pero hubo momentos en que consideré que esta escena está bien, pero otras veces se vuelve una tortura, grabo y digo que pude haber sido mejor, pero estoy satisfecho.