La presidenta de la Asociación Femenina Peruano Japonesa, Kayoko Kanashiro, felicitó a la misión Zen Sotoshu por los 110 años de su presencia en Sudamérica.
Afirmó que la Misión Sotoshu fue el soporte espiritual de los primeros japoneses, ayudándolos afrontar muchas adversidades en un país desconocido, dándoles la paz moral y espiritual, manteniéndolos unidos, reforzando así sus costumbres, valores, disciplina y tradiciones.
«Gracias a ese esfuerzo, nosotros estamos gozando de esos frutos como nuestra sociedad nikkei peruana», manifestó, en la ceremonia de Obon, que se realizó en Jionji. En tal sentido precisó que este templo budista fue construido en memoria de «aquellos valientes pioneros a quienes les debemos nuestra gratitud y ser recordados por siempre».
En nombre de su institución, Fujinkai, agradeció a toda la comunidad de Cañete, en la persona de su presidente Miguel Gusukuma, «quienes cuidan con tanto esmero este valioso templo. Asimismo, a la Misión Sotoshu por brindarnos este oficio religioso budista».