La Misión Satoshu, así como un gran número de nikkeis acudieron el domingo a la romería en Cañete, con motivo de la ceremonia del Obon. Se inició en el cementerio japonés Casablanca, oficiado por venerable Dogen Takenouchi, jefe del departamento internacional Daihonzan Sojiji.
La directiva de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete, que preside Miguel Gusukuma, colocó flores en las tumbas de los inmigrantes japoneses y las instituciones nikkeis peruanas hicieron un ofrecimiento de flores en el mausoleo en memoria de los pioneros de la inmigración japonesa.
De inmediato, se dirigieron al cementerio municipal de San Vicente de Cañete, acto que tuvo como oficiante Ven. Dogen Takenouchi, jefe del departamento internacional Daihonzan Sojiji.
Luego, en el templo budista tuvo lugar la ceremonia por el fundador de Jionji y los sucesivos maestros del templo, con la participación del oficiante Ven. Dosho Saikawa, director del budismo Zen Sotoshu de América del Sur. Consistió en tres secuencias, se inició con el ingreso de los venerables, continuó con la ceremonia de apertura de ojos de la tablilla memorial del fundador, siguió con la ofrenda de agua dulce, pasteles y té, y tres postraciones de los monjes.
Enseguida, se realizó la ceremonia de obon, con la oficiante venerable Jisen Oshiro, Kokusaifukyoshi de América del Sur.
Los asistentes hicieron ofrecimiento de incienso y oraciones en homenaje de sus antepasados fallecidos.
Jionji, soporte espiritual
Miguel Gusukuma, presidente de la Asociación Peruano Japonesa de Cañete, saludó a la escuela budista Sotoshu por los 110 años de su presencia en el Perú y en Sudamérica. Detalló que esta escuela empezó su labor en la exhacienda Casablanca, donde se levanta el primer templo budista de Sudamérica.
«La función de este templo era darle el sostén espiritual a los inmigrantes japoneses, quienes cansados y tristes por la lejanía de sus familiares y la patria se reconfortaban rezando. Este templo fue trasladado al distrito de San Luis de Cañete y luego en el año 1977 se instala en este local la APJ de Cañete y construido con el esfuerzo de la colectividad e instituciones nikkei», señaló.
Gusukuma afirmó que hoy la APJ de Cañete «tiene el honor» de administrar el templo Jionji y los reverendos encargados de ofrecer los servicios religiosos durante este tiempo fueron: Taian Ueno, Senpo Saito, Doyu Oshio, Kenryu Sato, Shodo Nakao, Jisaku Shinkai y Ryoko Kiyohiro, «a todos ellos nuestro agradecimiento por el gran apoyo espiritual brindado a nuestra colectividad».