San Nicolás, en el pueblo de Supe, provincia de Barranca, al norte de Lima, fue una de las haciendas donde fue distribuido el primer grupo de inmigrantes japoneses procedentes de la prefectura de Kumamoto, que llegó al Callao el 29 de julio de 1903 en el barco Duke of Fire.
Al cumplirse el 110 aniversario de la inmigración kumamotana, el domingo se realizó una emotiva romería al cementerio japonés San Nicolás. Este acto espiritual fue organizado por Perú Kumamoto Kenjinkai, que preside Juan Ogata Mizumoto, y contó con la participación de la directiva y buen número de asociados, quienes llevaron flores, velas y agua para limpiar las tumbas donde descansan sus antepasados.
El acto central fue el Okyo, oficiado por Yukiko Furuzawa y Mitsuye Fujihara, integrantes del budismo laico de Reiyukai. Al pie del monumento en homenaje a los inmigrantes japoneses, se levantó un altar budista, y durante las plegarias de Yukiko Furuzawa, los asistentes colocaron osenko y oraron. En más de una oportunidad, los nikkei kumamotanos pusieron en práctica el sincretismo católico budista, al poner osenko y hacerse la señal de la cruz.
En su breve discurso, Juan Ogata, presidente de Perú Kumamoto Kenjinkai, agradeció la presencia de Gerardo Miguita, presidente de Supe San Nicolás Sogo Fujokai y asociados kumamotanos por su participación.
Asimismo, hizo un recuento de los 110 años de la inmigración kumamotana. «El primer grupo de inmigrantes procedentes de Kumamoto partió de Kobe, en junio de 1903 y arribó al puerto de Callao el 29 de julio del mismo año. Estuvo conformado por 2020 personas y fueron distribuidos en haciendas de la costa peruana, entre otras San Nicolás, que se encuentra ubicada justamente en estas tierras. Otros grupos vinieron a bordo de barcos como América Maru, Itsukushima Maru y Hong Kong Maru. El 15 de abril de 1912 llegó el Kiyo Maru trayendo un contingente de inmigrantes, todos oriundos de Kumamoto», explicó.
Hasta el año 1923 llegaron 2695 kumamotanos para trabajar en las haciendas peruanas. Las duras condiciones de trabajo hicieron que migraran de un lugar a otro.
Subrayó que en las haciendas de la antigua hacienda San Nicolás trabajaron cientos de inmigrantes kumamotanos, pues muchos se encontraban sin rumbo por las dificultades del idioma, costumbres y enfermedades del lugar.
«Además pasaron penurias y estuvieron escondidos y perseguidos por las consecuencias contraídas por la guerra mundial. También incendiaron las escuelas y bibliotecas japonesas que se habían levantado para darles educación a los hijos», remarcó.
Ogata enfatizó que por el coraje y empuje, los inmigrantes kumamotanos pudieron asentarse en San Nicolás, creando una colonia japonesa a base de tanomoshi, cultivando los valores éticos como el respeto, la puntualidad, la austeridad, la honestidad, la confianza, la humildad y sobre todo la gratitud.
Señaló que muchos inmigrantes kumamotanos, como de otras prefecturas, yacen el cementerio San Nicolás, «siendo familias de muchos de nosotros que estamos presentes hoy día. Digo ello porque los restos de mis padres y mis abuelos también se encuentran en ese cementerio».
El presidente kumamotano acentuó la asistencia a la romería «para rendirles un justo homenaje a nuestros ancestros fallecidos, por lo que estamos ofreciendo una ceremonia budista en su memoria por todas las enseñanzas, cultura, tradición y valores heredados, que en la actualidad la generación nisei y sansei las estamos manteniendo y cultivando, así como enseñándolos y transmitiéndolos a las futuras generaciones que son los jóvenes y niños, sin descuidar las experiencias y consejos de los adultos de la tercera edad, a los que les debemos mucho», concluyó.
En breve intervención, Gerardo Miguita informó que en el cementerio japonés San Nicolás, que data del año 1907, hay 480 tumbas de inmigrantes japoneses y sus descendientes, de los cuales 175 nichos pertenecen a los inmigrantes kumamotanos.
Al finalizar la ceremonia Okyo, la delegación limeña se reunió con la directiva y asociados de la Asociación Peruano Japonesa de Barranca, cuyo local está en el centro barranquino.
Juan Ogata agradeció la presencia de Miguel Miguita, descendiente de la prefectura de Kumamoto, «patriarca de Supe-San Nicolás», entregándole un diploma de gratitud, Kansha, y pines con motivo del 110 aniversario.
Del mismo modo, el agradecimiento fue para el vicepresidente de la APJ Barranca, Jorge Watanabe, ante la ausencia del presidente institucional Jorge Shimabukuro.