Por Alejandro Yoshioka
En el corazón del distrito de La Victoria se erige el monumento a Manco Cápac, un emblema de la capital que fue donado por la colonia japonesa con motivo del centenario de la independencia del Perú.
A lo largo de los años, la figura de piedra ha sido un testigo silencioso del cambio de la ciudad, y aunque a veces cayó en el olvido se mantiene incólume como un símbolo de amistad.
Han pasado 87 años desde que fuera inaugurado el monumento, y en todo este tiempo ha sufrido un cambio de lugar, un intento no muy acertado de remozarlo y hoy es la figura central de una moderna plaza que apunta a ser uno de los atractivos turísticos de la capital.
Muchas ideas para un regalo
El arquitecto nikkei José Hayakawa Casas presentó recientemente la conferencia «Centenario de la independencia del Perú y comunidad japonesa: espacios públicos y ciudad. Monumento a Manco Cápac», en donde contó la historia del reemplazar.
La concepción con la que fue creada la obra al primer inca no fue más que testimoniar la amistad entre Perú y Japón, pues el inca era reconocido por los antiguos peruanos como «hijo del sol», y justamente el sol es uno de los símbolos de la cultura japonesa.
«En 1920, la colonia japonesa en el Perú decidió exteriorizar su simpatía por el país que los acogía. La Sociedad Central Japonesa convocó a varias sesiones para definir qué obsequio le darían al Perú. Entre las ideas que se sondeaban estaba una torre de estilo japonés, un baño público, un estadio, un bosque en las riberas del Rímac, aeroplanos, etcétera. Pero fue el 4 de mayo de 1921 que después de once reuniones se resolvió obsequiar un monumento al prócer de la antigua y admirable civilización incaica», refirió.
Se encargó la monumental obra al escultor David Lozano y el 15 de agosto de 1922 se efectuó la ceremonia de inicio de la obra, que estuvo ubicada en un primer lugar en el cruce de las avenidas Grau y Santa Teresa (hoy Manco Cápac). Después de cuatro años, en 1926, el artista culminó la obra que fue inaugurada el 5 de abril.
En la web de la Asociación Peruano Japonesa se cuenta que el presidente de la Comisión Promonumento de la Sociedad Central Japonesa, Morimoto Ichitaro, al ver la obra culminada exclamó con lágrimas en los ojos: «¡Por fin lo tenemos!».
En la ceremonia de inauguración del monumento participó el presidente del Perú, Augusto B. Leguía; el ministro japonés Yamasaki Keichi; el cónsul Seizaburo Shimizu; el presidente de la Sociedad Central Japonesa, Kitsutani Seguma; el presidente de la Comisión Promonumento, Morimoto Ichitaro y monseñor Emilio Tison.
Cambio de lugar
El cambio de lugar del monumento se dio en 1938. José Hayakawa explica al respecto: «Tras el derrocamiento de Leguía, el monumento en el parque que llevaba su nombre fue desmontado. Fue entonces que el monumento, donado por la colonia japonesa, fue trasladado y reinaugurado en la actual Plaza Manco Cápac que también sería renombrada. Otra de las razones del traslado del monumento a la Plaza La Victoria fue el hecho de que en los alrededores de la plaza había un hotel de «llegada» especialmente para los japoneses que arribaban por primera vez al Perú. Además, los pequeños negocios y ambulantes. La Plaza La Victoria se había convertido en un punto de reunión de los inmigrantes japoneses y nikkeis».
Influencia
Al conocerse la noticia de que la colonia japonesa obsequiaría al Perú un monumento a Manco Cápac, los inmigrantes japoneses que vivían en distintos distritos de Lima y otras varias provincias del Perú se organizaron y donaron, en sus propias comunidades, monumentos y objetos urbanos: en el barrio de La Victoria se obsequia una glorieta; en la ciudad de Huacho, un hermoso playground; y en la Hacienda San Nicolás, una hermosa torre con su respectivo reloj.
La nueva Plaza
Hoy, la Plaza Manco Cápac luce una nueva cara gracias a una inversión de más de seis millones de soles.
El acto de reinauguración estuvo a cargo del alcalde Alberto Sánchez Aizcorbe y Luis Kitsutani, sobrino nieto de Seiguma Kitsutani, presidente de la Sociedad Central Japonesa en 1926.
En su discurso, el alcalde de La Victoria destacó que esta gran inversión permitirá que miles de personas visiten la Plaza Manco Cápac y la vean como un centro turístico dentro de la capital. Al mismo tiempo, agradeció a todas las personas que hicieron posible la construcción de este espacio público, en especial a la comunidad peruano-japonesa, «que tuvieron la gran idea de hermanar a los pueblos a través del sol, con Manco Cápac como hijo del sol y los japoneses provenientes de la Tierra del Sol Naciente».
Datos
Así como la colonia japonesa decidió donar el monumento a Manco Cápac por el centenario de la independencia del Perú, la colonia italiana donó el Museo de Arte Italiano; la colonia alemana donó la torre-reloj que se encuentra en el Parque Universitario; la colonia española regaló un arco morisco, cuya réplica se encuentra en el Parque de la Amistad en Surco; los franceses obsequiaron la actual Plaza Francia, anteriormente llamada Placita de La Recoleta, que incluye una estatua a La Libertad; los chinos obsequiaron la Fuente Monumental, hecha en Italia por el escultor Mario Vannini, que aún se puede ver en el Parque de la Exposición; entre otros.
RECUERDOS
Fragmento del discurso de Seizaburo Shimizu
«Desde lejanos tiempos se llama a mi país el Imperio del Sol Naciente y las tradiciones históricas cuentan que para nombrar al Perú se hablaba del Imperio de los Hijos del Sol. Parece pues que hubiera alguna misteriosa razón para suponer que ambos países tuvieran alguna relación de origen, que nosotros los hombres de hoy estamos en la obligación de mantener, para bien de nuestros pueblos.
Que la estatua que va a erigirse aquí sea el símbolo de la pujante raza de los Incas ancestrales y que señale, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva era de amistad entre Perú y Japón cuyos vínculos han permanecido felizmente inalterables y que sirva también de prueba de la simpatía de los japoneses residentes en esta República profesan al Perú, cuya grandeza y creciente prosperidad anhelan de todo corazón».
Fragmento del discurso de Augusro B. Leguía
«Evocando la gloriosa figura del creador del Cusco y asociándola íntimamente en vuestras coincidencias al recuerdo del inmortal emperador japonés, desmostráis, sin decirlo, el ruidoso fracaso de la vieja pesimista teoría que tanto tiempo fue para las llamadas razas inferiores como una negra pesadilla: el concepto de las desigualdades étnicas».