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Haisai Uchina se formó gracias a las becas a Okinawa

Por Rubén Kanagusuku

Harry Isa es fundador del grupo Haisai Uchina, grandes difusores de la cultura okinawense hasta nuestros días. Por sus filas han pasado hasta cuatro generaciones de jóvenes, quienes participan en diversas presentaciones tanto dentro como fuera de la colectividad. En la siguiente entrevista Harry nos relata un poco sobre los inicios del grupo.

¿Cómo se inició en el shamisen?
Me inicié tarde. A los 28 años. Hay un grupo que tocaba shamisen en la AOP, Nomura Ryu, tocaba música tradicional, koten, y era algo aburrido. Con ellos empecé. Como eran issei los que enseñaban, te enseñaban a la mala. No te enseñaban bien. Y cuando les preguntabas, «Uhn, uhn» te respondían. Un poco más y te tiran el shamisen para que aprendas. Fui a una clase, fui a una más y no volví a ir. No se podía. Ellos tocaban su ensayo, tomaban su ocha y se iban sin decirte nada. Tú mismo tenías que adivinar cómo tocaban.

¿Fue a Okinawa?
Después salió la beca de Kitanakagusuku Sonjinkai. Y cuando estuve en Nihon, allí sí quería aprender. Fue en el año 1995. Pero en ese tiempo no había clases. Trataron de encontrarme clases de shamisen, yo fui por ser técnico dental. Y dentro de la zona donde vivía, había un centro cultural en Kitanakagusuku. Allí había un profesor que enseñaba a niños desde los seis  hasta los 12 años, y allí me metieron. Allí aprendí.

¿Y a su regreso a Perú?
Iba a haber un aniversario de Kitanakagusuku y, como yo acababa de regresar de la beca, querían que vaya a enseñar para presentar algún número en la celebración. Yo estaba en Santa Clara y los ensayos eran en Pueblo Libre. No podía ir, pero hubo tanta insistencia que al final tuve que ir a enseñar a tocar shamisen. Por obligación tuve que ir. Allí me junté con muchos que sabían de música como John Azama, Nancy Oshiro y muchos otros. Otra de las chicas que estaba en ese grupo era Diana Higa. De allí nos invitaron a tocar a un sitio más y el grupo fue creciendo, y allí comenzó todo.

¿Que año era?
Era 1996. Se armó el grupo bien rápido, pues todos sabían de música: John Azama, Diana Higa, Nancy Oshiro y muchos otros de Kitanakagusuku. Cada vez nos invitaban más a los cumpleaños, reuniones y aniversarios. Éramos jóvenes, teníamos más tiempo.

¿Cómo hicieron con los instrumentos?
La mayoría de los sanshin eran de los ojiichan. Los uniformes nos los prestaba la AOP. Conseguir las partituras era difícil pues en ese entonces no había internet. Yo me traje libros con los que hacía mis prácticas y Diana también tenía.

¿Recuerda la primera presentación oficial de Haisai Uchina?
La primera presentación del grupo fue en el aniversario de Perú Kitanakagusuku Sonjinkai. Otra de las presentaciones que recuerdo de esa época fue en la Semana Cultural del Japón, en donde habían stands de comida y había un pequeño escenario en donde subían los cantantes. Era en la APJ. Esa fue la primera presentación del grupo fuera del ambiente okinawense. Todo esto se realizaba en 1996.

A partir de allí siguieron los ensayos.
Así es. Nos hicimos tan conocidos que Daniel Tagata, en ese tiempo gerente del CCPJ, nos prestó un salón en la APJ para los ensayos. Allí siempre invitábamos a los que querían juntarse con nosotros y se formó como una escuela. Entraban y salían las personas al taller que allí se formó. No habían restricciones. Gracias al apoyo de Daniel Tagata fue que se pudo desarrollar el grupo a través de los años.

¿Es difícil enseñar shamisen?
En realidad no, porque son solo nueve notas. Lo que es difícil es agarrar el ritmo y tocar junto con todos, además de cantar.

¿Recuerda alguna anécdota?
Una vez nos invitaron al cumpleaños de una obaachan en Jesús María. La obaachan estaba en cama, no se movía. Entonces sacaron la cama a la sala e hicieron su fiesta. Nosotros tocamos allí. Y en su cama comenzó a mover las manos y se puso bien contenta, a pesar de que decían que no se podía mover.

¿Qué lugares fuera de Lima han recorrido durante sus presentaciones?
Hemos ido a Cañete, después a Trujillo. Después, los (integrantes) más recientes del grupo han participado en eventos como Mistura del 2011, por ejemplo. Pero creo que la presentación de más prestigio fue la del Centenario de la Inmigración Okinawense al Perú.

Déjenos un mensaje final.
Todo este proyecto de Haisai Uchina se ha podido realizar gracias a las becas a Okinawa. Poco a poco fueron formándose más grupos de música okinawense, las becas que daban eran menos técnicas y más culturales. Ahora último todos vienen tocando, bailando y sobre todo con ganas de difundir la cultura. Antes iban a su beca técnica, regresaban y nunca más los veías. En cambio ahora vienen y quieren seguir practicando lo que aprendieron allá. Faltan más actividades para que esos grupos se motiven. Antes habían actividades como el Uchina Engeikai o el Mingyo no yube. Ahora hay menos actividades que reúnan a las nuevas generaciones para que demuestren su talento.