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Los mitos y realidades de ser papá

Por Grace Gálvez Núñez

Creo que todos coincidimos con que a través de los tiempos la figura del padre ha cambiado. Si bien sigue siendo quien protege y sostiene el hogar, actualmente estas labores también las realiza la madre de igual manera.

Del mismo modo, antes el padre tenía la exclusiva función de poner orden en casa, de castigar los errores de los hijos y jamás respondía preguntas de por qué imponía ciertas reglas. Eran sus decisiones y punto, por lo que en muchos casos era más temido que amado.

Y todo esto era refrendado por ciertos mitos que desenmascararemos a continuación. Es que antes se creía que el amor de padre no era tan importante como el de la madre y que el papá, por ser hombre, jamás podría educar solo a sus hijos.

Mitos
Quizá el mayor de los mitos sea creer que existe una sola definición de lo que significa ser un «buen papá». No es cierto. Uno mismo elabora su propia idea de lo que ello significa, de tal manera que se ajuste a nuestras necesidades y las de la familia.

Es mentira que los niños no necesiten del papá. Cualquier bebé necesita de las dos figuras, sobre todo a lo largo de su desarrollo. El padre es una persona importante en la vida del niño y su presencia le resulta reconfortante y tranquilizadora. Para establecer mejor vínculos con hijo, cárgalo, arrúllalo, participa de las labores para atenderlo.

Es mentira que los padres no saben cómo educar a sus hijos. No es una cuestión de género. Se trata de una gran mentira que impide que los papás formen una relación estrecha con sus hijos y causa innecesaria ansiedad en las nuevas madres. Es importante saber que se aprende a ser padre y madre sobre la marcha. Si le dedicas tiempo a tu niño, sabrás detectar cuáles son sus necesidades.

Es mentira que los padres no tienen un sexto sentido para sus hijos. Tiene mucho que ver con la conexión afectiva que existe entre los padres y el hijo; es decir, el desarrollo de esas emociones y lazos es lo que permite que se tenga ese sexto sentido.

Es mentira que los hombres que se dedican a sus hijos no triunfan en el trabajo. Cada vez más hombres encuentran la paternidad gratificante y sienten que ser buenos padres es un logro significativo en su vida y eligen hacer de ello su prioridad. Una cosa no tiene por qué opacar a la otra.

Es mentira que estás destinado a ser igual a tu padre. Es inevitable reflexionar acerca de la relación que tuvimos con nuestro propio padre y pensar que, para bien o para mal, uno seguirá sus pasos. De hecho él influirá en qué tipo de padre serás, pero también debes considerar a todas las demás personas que te han guiado a lo largo de tu vida, como maestros, entrenadores, amigos, tíos, hermanos y, a partir de ello, elaborar tu propia identidad como papá.

Es mentira que debo saber todas las respuestas. Falso además de imposible. Ningún papá o mamá conoce todas las respuestas. Además, no existe algo como «la fórmula correcta o infalible»: los padres necesitan comprender y estar en capacidad de responder a las personalidades únicas, fortalezas y debilidades de cada hijo.

Realidades
Según estadísticas recientes, los papás presencian el parto mucho más que antes. Por ejemplo, en el Reino Unido, alrededor del 98 por ciento lo hace. Esto de todas maneras ayuda a la mamá a mantener la calma y relajarse.

Se habla mucho del intercambio de «hormonas» durante el embarazo y en las primeras etapas de la paternidad. ¿Es cierto? Sí. «Los hombres experimentan cambios hormonales mientras se preparan para la paternidad», explica la neuropsiquiatra Louann Brizendine, autora del libro El cerebro masculino. Después de que los hombres se enteran de que van a ser papás, los niveles de la hormona del estrés, llamada cortisol, tienden a elevarse entre la cuarta y la sexta semana. «Esta subida puede poner al cerebro del futuro papá en alerta y, en un sentido, despertarlo hacia la realidad inminente de la llegada de un nuevo bebé para que se ponga en marcha para tener las cosas listas», explica la especialista.

Está comprobado que el amor de un padre es tan importante para el desarrollo emocional de un niño, como el de la madre. En una reseña de 36 estudios de todo el mundo —realizados por la Universidad de Connecticut, Estados Unidos—, se demostró que el amor paternal es fundamental para el desarrollo, puesto que los niños que no lo reciben son más ansiosos e inseguros durante la infancia, como también más hostiles y agresivos en la adultez.

Los padres son menos precavidos que las madres. Cierto. Pero esto puede resultar provechoso. Es cierto que podría parecer un fracaso cuando el niño se lastima jugando con el padre, pero estos accidentes son parte de un «plan» con beneficios. Un estudio canadiense revela que los padres que se arriesgan con sus hijos lo hacen porque sienten que es su deber exigir el máximo esfuerzo de los niños y ayudarlos a aprender acerca de los golpes de la vida.

Ese juego «tosco» que suelen practicar los papás con sus hijos es en realidad parte vital del desarrollo del niño. Un estudio del año pasado en Australia destacó cómo el juego «violento» que intercambian los padres con sus niños pequeños ayuda a moldear el cerebro infantil y hasta construye la autoestima y la concentración.

Quién no ha dicho alguna vez que los hijos sacan canas verdes. Además se cree que la paternidad conlleva a una tensión permanente que te llevará temprano a la tumba. Falso. En realidad, esta nueva experiencia de vida puede hacer maravillas para el corazón masculino. Un estudio que duró diez años realizado a 135 000 hombres, descubrió que los casados sin hijos tenían un riesgo 17 por ciento más alto de muerte por enfermedades cardiovasculares, que aquellos que habían sido padres.

Finalmente, algo que te alentará aún más, querido papá: no sólo los empresarios más exitosos del mundo son padres, sino que un estudio inglés muestra que los padres ganan casi un quinto más que los hombres que no tienen hijos.

¡Disfruta de esta etapa!
La responsabilidad de ser papá tiene que ver con qué tanto está uno dispuesto a asumirla y si está preparado afectiva y emocionalmente para vivirla.

Es real que el vínculo entre la madre y el hijo es más fuerte que el que se establece con el padre, debido a lo que vive ella en el embarazo y a su propia naturaleza, pero eso no quiere decir que un papá no pueda cumplir con iguales funciones que las de la madre.

Una manera de prepararse para ser padre es al analizar y trabajar las propias angustias y miedos de lo que significa ser esa figura paterna y lo que implica ser padre. Esto puede realizarlo uno mismo o a través de un tratamiento terapéutico.

Los orígenes de la festividad
Todo empezó en 1910, en Washington, Estados Unidos, cuando una mujer llamada Sonora Smart Dood quiso oficializar el Día del Padre, dado que su progenitor los había criado a ella y sus cinco hermanos con mucha ternura e inculcándoles valores, tras la muerte de su madre.

En lo que nadie pudo ponerse de acuerdo por mucho tiempo fue en la fecha, hasta que, en 1972, se estableció de manera oficial que el Día del Padre se celebraría cada tercer domingo de junio.

Verdades de la paternidad
Los padres y los hijos aprenden juntos.

Los hijos y los padres aprenden los unos de los otros.

No existe el padre perfecto.

No existe el hijo perfecto.

Existen muchas maneras de ser padres y no existe una forma «correcta» de hacerlo.

Como padres, todo el tiempo estamos aprendiendo más y más acerca de nuestros hijos a lo largo de su desarrollo y de los cambios que se van produciendo en sus vidas. Según ello es que debemos actuar.

Entérate
Si retrasas el convertirte en padre hasta que estés entrado en los 40, tienes mayor riesgo de producir esperma y genes defectuosos, los que están relacionados con el padecimiento de autismo o esquizofrenia, entre otros.