Por Alejandro Yoshioka
Ernesto Tsuchikame Enokida es un destacado empresario y dirigente nikkei, con una impecable trayectoria reconocida con una condecoración del Gobierno japonés. Pero además, las siguientes líneas nos permitirán conocer al dedicado padre y cariñoso abuelo, cuya gran alegría es ver logrados a sus hijos y tenerlos reunidos en casa durante la celebración del Día del Padre.
El recuerdo del padre
Como todo nisei, Ernesto Tsuchikame fue testigo de la historia de superación de su padre, Juan Ichizo Tsuchikame, un inmigrante que llegó al Perú de su natal Kumamoto para trabajar en las haciendas de Cañete. «Él salía muy temprano con su paquete de panes, ocha en una botella y azúcar. Su almuerzo era darle una primera mordida al pan, echarle azúcar adentro y remojarlo en el té, ya en la noche cenaba mejor. Luego se dedicó a vender licor, después a la industria metal mecánica con una hojalatería en la que fabricaba los ofuro, por último tuvo una granja avícola de la que después estuve al mando y hace más de cuarenta años estamos asociados a una de las firmas más grandes del país (San Fernando)».
De su padre heredó la preocupación por brindarle una adecuada educación a sus hijos, recordó que si bien él estudió en un colegio nacional, nunca dejó de lado la parte japonesa. Aprendió nihongo a escondidas durante la guerra y en casa vivió las costumbres de Japón. De esta forma supo que es importante mantener el vínculo con las raíces.
Sin embargo, la mayor lección que aprendió a través del ejemplo de Ichizo Tsuchikame fue que «el trabajo, el respeto y el apoyo a los demás es lo principal para progresar en cualquier campo».
Colegio, inglés y natación
La generación nisei tuvo en la educación una herramienta vital para el progreso, una lección que aprendió muy bien Tsuchikame. «Estudié en un colegio nacional, pero pasadas las generaciones procuramos dar una mejor educación a nuestros hijos. Por ejemplo, con la creación del colegio La Unión se ha logrado el proyecto de los papás de la colectividad de dar una buena educación a sus hijos. Lo mismo pasa con los otros colegios nikkeis que vienen trabajando para estar al nivel de los mejores colegios», señaló.
Ernesto y Juana Tsuchikame tienen tres hijos: Ernesto, Yaeko y Gisella, quienes estudiaron en La Recoleta. Fue en esta etapa escolar en la cual sus padres estuvieron muy pendientes de ellos, la rutina diaria era recogerlos del colegio, llevarlos a estudiar inglés, almorzar en el carro, ir a los entrenamientos de natación y ya en horas de la noche y en casa, hacer las tareas. Recuerdos que Ernesto y Juana atesoran. «Antes no participaba mucho en las instituciones, mis hijos estaban chicos y yo tenía el apoyo total de mi señora. Felizmente el negocio lo veíamos desde casa y no descuidé las obligaciones con mis hijos», recuerda.
«Lo que yo aprendí de mi padre quise transmitírselo adecuadamente a mis hijos. Hoy veo que son muy respetuosos y que se preocupan mucho por nosotros, especialmente por nuestra salud. Ahora mis hijos ya están logrados, tengo diez nietos, la última tiene siete meses, y ser abuelo es como volver a ser padre, porque los nietos fuera del cariño que le tienen a sus padres también comparten con sus abuelos, y creo que mis nietos tienen dos papás».
El cariño hacia el nieto
Sergio, Gabriela, Priscila, Gonzalo, Alonso, Kei, Giro, Aimi, Toshi y Ken son los engreídos de Ernesto y Juana Tsuchikame. El mayor ya está por acabar su carrera universitaria y la menor, con apenas siete meses, encanta a la familia con cada gesto. «El cariño que uno tiene al hijo es distinto que el que se le tiene al nieto: a los hijos los formamos como nosotros creemos, pero los nietos tienen el ejemplo de padres y abuelos, tienen una forma de pensar distinta», indicó Tsuchikame.
«Tengo tres nietos que viven conmigo, uno de ellos ya tiene 22 años y ya está terminando su carrera en la Universidad del Pacífico, creo que junto a su papá lo hemos moldeado bien. Mi otra nieta también está en la universidad y va por ese camino. Nosotros hemos procurado que no tengan preocupaciones, su desenvolvimiento en la vida es distinto al nuestro, y veo que es un síntoma de progreso, ellos aprovechan todo lo que ven en la casa. Mi nieto es de la cuarta generación y lo que yo le inculco es que aprenda nihongo», añadió.
Tsuchikame sabe que las generaciones más jóvenes son distintas a la de los issei y nisei, son un poco más abiertas y no de carácter parco como los mayores; pero sabe que hay cosas impregnadas en los nikkeis como la responsabilidad y laboriosidad que hay que saber activarlas en los chicos con el ejemplo. Asimismo, considera que es importante que los más jóvenes conozcan y tengan presente su identidad nikkei: «Nuestros hijos son más pegados a las costumbres de Perú, pero hay que ver la manera de que no pierdan la otra mitad, la japonesa».
A todos los padres
Hoy, Ernesto Tsuchikame disfrutará de una reunión en casa con sus hijos y nietos, pero antes de ello envió un mensaje a todos los papás de la colectividad. «Quiero saludar a todos los padres en su día, porque en toda familia somos la cabeza. Para nosotros es una preocupación enseñarles nuestra experiencia y darles una buena educación a nuestros hijos, que son nuestra vida».