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Sombrero de Catacaos asombra por su belleza y calidad

El sombrero de paja toquilla del distrito de Catacaos, de la provincia y departamento de Piura, es ahora Patrimonio Cultural de la Nación. Así lo oficializó el Gobierno a través de la Resolución Viceministerial N° 033-2013.

El Ministerio de Cultura explica que la vestimenta andina prehispánica ha conocido el uso de diversos tipos de tocados de materiales diversos, la paja entre ellos. En esta parte del mundo el uso del sombrero proviene de la vestimenta europea del siglo XV, tiempo de la llegada de los europeos a América.

Desde épocas tempranas, en la región andina el sombrero se confeccionó con distintos materiales, por ejemplo, fieltro, paño, sedan, satén y paja, y se adornó con elementos diversos.

Entre los primeros gremios de artesanos registrados en Lima, se encuentra un gremio de sombreros (1577) interesado en proteger comercialmente a sus miembros de toda competencia.

El uso de fibra vegetal como material base para la elaboración de sombreros ya era popular en el siglo XVIII, en amplios sectores de la población indígena y mestiza de diversas regiones del país, y se generalizó a inicios del periodo republicano. Muestra de ello es el abundante registro gráfico de las primeras décadas de este periodo.

En cuanto a los orígenes de la sombrería en Catacaos, se sabe que está relacionada con la gran importancia que tuvo esta localidad durante el periodo colonial.

Catacaos fue, en primer lugar, un punto estratégico para el contacto comercial entre Ecuador y actual zona conocida como ceja de la selva norperuana, áreas donde se cultiva la paja toquilla, materia prima del sombrero fino de Catacaos.

Acompañando al intenso intercambio comercial con el norte, se presume que esta especie fue introducida a Piura desde el Ecuador, sustituyendo parcialmente al junco, que había sido, y sigue siendo, la materia prima para la elaboración de sombreros en la costa y sierra peruana.

En la región Piura, la tradición sombrera se concentra en el distrito de Catacos, particularmente en la propia capital del distrito y en centros poblados a lo largo de la carretera de Sechura, en caseríos como Pedregal Chico, Pedregal Grande, La Campiña y Narihualá. El sombrero asombra por su belleza, por su calidad y por su finura.

El Ministerio de Cultura manifiesta cierta preocupación porque la elaboración de sombreros finos, que tuvo en Catacaos uno de los centros más importantes de producción un siglo atrás, está actualmente en riesgo como consecuencia de diversos factores, algunos de ellos problemas de larga data. Su elaboración sigue dependiendo de la oferta de paja toquilla de Ecuador y Rioja, región de San Martín, distantes de Catacaos; a lo que se suma escasez y avanzada edad de tejedoras y tejedores, y la pérdida del interés de la generación joven en seguir esta tradición. Los artesanos no hallan oportunidad de transmitir su talento debido a las circunstancias impuestas por el mercado de trabajo y el sistema educativo, que no favorecen la transmisión de conocimientos tradicionales a los jóvenes.

Por ello, según el ministerio, se enfatiza la necesidad de salvaguardar estos conocimientos mediante el establecimiento de talleres en los cuales se promueva la elaboración del sombrero que distingue Catacaos.