La Asociación de Exalumnos de la ex Escuela Japonesa Lima, más conocida como Lima Nikko, presidida por Margarita Yamamoto, agasajó a las mamás de la institución y le dedicó un reconocimiento especial al coro Santa María. Participaron 150 discípulos en la reu¬nión dominical de alegría y camaradería, animada por un variado y ameno show musical.
«Me siento muy contenta de recibirlos con mucho cariño y compartir esta reunión con todos ustedes porque formamos la gran familia Lima Nikko», fue el mensaje de la presidenta.
Dijo que es grato reconocer que la amistad que nació en «nuestra querida Lima Nikko» se ha convertido en una hermandad que perdura hasta el día de hoy.
Explicó que se reunieron el domingo para festejar con un sincero y significativo homenaje a todas las madres de Lima Nikko. «A todas ellas, les dirijo mi más afectuoso saludo», manifestó.
Acentuó que Lima Nikko brindó un homenaje especial al coro Santa María, cuya elogiable trayectoria es por todos conocida.
«Este coro fue fundado por la señora Alicia Isayama, hace 25 años, y está conformado por nuestras compañeras de Lima Nikko. También aprovechamos la ocasión para expresar nuestro agradecimiento a la hermana Michiko Ohashi, no solo por el coro Santa María, sino por sus 30 años dedicados a la labor social en bien de los más necesitados», reflexionó Margarita Yamamoto.
Al finalizar sus saludos, expresó sus deseos positivos «y rogamos a Dios nos conserve siempre en buena salud en compañía de nuestros seres queridos. Okaasan: omedetoo, coro Santa María y Michiko san: arigatoo».
Rejuvenecieron los corazones de Lima Nikko
Después de un reparador almuerzo, se inició el programa artístico. La espontánea participación de los exalumnos, Minoru Sakoda y Susumu Makabe de la promoción XVII, amantes de la canción japonesa abrieron el telón del auditorio Dai Hall del Centro Cultural Peruano Japonés.
De inmediato rejuvenecieron los corazones de Lima Nikko con la marinera peruana que bailaron Mariana Okamoto y Sebastián Isla. Los jóvenes de Nakagusuku ofrecieron un huayno escrito e interpretado por el cantante Beto Shiroma, quien reside y es exitoso en Okinawa. La canción japonesa interpretó Elena Akamine.
El cierre fue con las voces de Mabel Lanyi, Hisae Suguimitzu, Kenneth Fukusaki y Dennis Fukusaki, integrantes de la banda Akinee.