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Sakari Iwabuchi llegó al Perú en el Sakura Maru

Barranca marcó un hito en la historia de la colectividad nikkei, es el lugar donde trabajó una gran parte de los 790 pioneros de la inmigración japonesa al Perú. En este primer grupo que llegó al Callao el 3 de abril de 1899 en el barco Sakura Maru, estuvo Sakari Iwabuchi, un joven procedente de la prefectura de Miyagi.

Iwabuchi fue un peón en las chacras y haciendas. Se estableció en Barranca y allí formó su familia, se casó con Ayame Abe, originaria de la prefectura de Miyagi, y tuvieron cinco hijos. Sepi Iwabuchi Abe viuda de Wa¬tanabe es la última de los hermanos, actualmente es secretaria de Cultura de la APJ Barranca.

Al ser la hija del pionero de la inmigración japonesa, Sepi conoce directamente la historia de la presencia japonesa en el Perú. Especifica que su papá partió del puerto de Yokohama el 27 de febrero de 1899. Con cierta tristeza recuerda que ella perdió a su mamá siendo una niña de sólo cinco añitos.

Sepi nació, creció, estudió y constituyó su familia en Barranca. Está casada con Andrés Watanabe, tienen cuatro hijos, tres de ellos están en Lima y uno en el extranjero. Vive con su hija Ana Watanabe, odontóloga de profesión.

El matrimonio Watanabe-Iwa¬buchi se dedicó a muchas actividades comerciales. Durante 12 años, la nisei barranquina trabajó con su restaurante Grimy, pollo a la brasa, anticuchería y parrillada.

Desde hace varios años se da tiempo para integrar la Asociación Peruano Japonesa de Barranca y ahora forma parte de la directiva presidida por Jorge Shimabukuro.

Su predilección es vivir muy cerca al mar, es perfecta la ubicación de Barranca, la plaza de armas está sólo a cinco minutos de la playa. En la comida el pescado ocupa el primer lugar.

Sepi es una barranquina feliz. Ella respeta y pone en práctica los valores y las tradiciones japonesas que le inculcó Sakari Iwabuchi.

Nely Rosales se enamoró de un nisei
Sepi Iwabuchi y Nely Rosales viuda de Yoshinaga son dos amigas inseparables. Un domingo frío, con llovizna y viento fuerte, se dirigieron a la playa para mostrar la atracción turística de Barranca. Durante el breve trayecto en mototaxi, Nely contó que en una reunión conoció a Eleodoro Yoshinaga, nisei barranquino. Se enamoraron y se casaron, tienen dos hijos; también es integrante de la APJ Barranca.

Sepi y Nely estuvieron muy entusiasmadas con actividades culturales de la Caravana de la Amistad a Barranca, por eso fue cortito el diálogo con Perú Shimpo. Queda pendiente una larga entrevista acerca la historia de la inmigración japonesa en Barranca.