Regresar

Voluntaria japonesa apoyó a niños del Cusco

Por Rubén Kanagusuku

Nobuko Yokokawa es una japonesa profesora de educación física, residente de la ciudad de Yokahama en la prefectura de Kanagawa, que decidió venir al Perú a colaborar con la NPO Perú Volunteers en los colegios de niños discapacitados del Cusco.

Anteriormente estuvo como voluntaria de JICA en Bolivia. Su desinteresado amor por el prójimo hizo que permaneciera tres meses en diferentes colegios sirviendo de ayuda y colaborando con los que más la necesitan. En la siguiente nota nos comenta acerca de su paso por nuestro país y sus experiencias adquiridas.

¿Cómo fue que decidió venir al Perú?
Yo quería viajar, tenía estrés de Japón. Y siempre he querido apoyar a la gente que tiene problemas. He trabajado con niños discapacitados en el Japón y quise aplicar esos conocimientos en otro país. Yo no puedo ayudar economicamente pero pensaba que quizás podía ayudar con mis conocimientos y mi experiencia.

¿Cómo se contactó con la NPO?
Primero busqué en internet y encontré que esta organización tiene varios proyectos para apoyar a los niños. Y elegí el proyecto que se dirigía a niños discapacitados.

¿Qué le sorprendió al llegar al Perú?
No podía imaginar como era Perú. Solo sabía del país por fotos y videos, pero dentro de mi corazón digo que siempre voy a respetar y a aceptar al país como sea. El clima, la comida y todo en general es muy distinto al Japón. Cuando llegué y salía a caminar le preguntaba a la gente ciertas cosas y me respondían con bastante amabilidad. Tienen un carácter amable. Me quedé solo dos días en Lima y luego partí para Cusco

¿Cómo fue su experiencia en Cusco?
Es una ciudad pequeña pero emocionante. El centro está lleno de historia y cultura. No había visto esos paisajes y casas. Me alojé primero en la casa de la jefa de la NPO. Dos semanas estuve en su casa y desde el principio participé en los tres proyectos. El primero era en el colegio San Martín, de niños discapacitados y especiales. El segundo fue el colegio «Madre Teresa de Calcuta» de religiosas católicas y el tercer proyecto fueron las olimpiadas especiales para jóvenes discapacitados.

¿Cómo encontró los colegios?
Hay bastante pobreza allá. No hay buenos servicios higiénicos y se carece de muchas cosas. De 10 p.m. a 5 a.m. no había agua. La alimentación también no es como en los colegios de Japón, no hay balance. Mucha azúcar y muy picante.

¿Cuál era su función en los colegios?
En el colegio ayudaba a los profesores en cuidado de los niños, atendiéndolos. Y cuidándolos durante las clases. Y en el recreo jugaba con los niños y ayudaba en las clases de educación física. Les daba comida y le cambiaba pañales y ropa.

¿Cómo fue su papel en las Olimpiadas Especiales?
Como no estaban los profesores yo organizaba a los niños que querían hacer atletismo. Fuimos a la pista y corríamos juntos. Jugamos a la pelota, fútbol, básket y hula-hula. Hacía el papel de arbitro también, enseñándole las reglas del deporte.

¿Podría comparar un colegio de niños especiales de Perú con uno de Japón?
Los niños en realidad no son diferentes, todos son iguales. Lo que sí es diferente es el ambiente. En Japón, por ejemplo, los niños son recogidos por el autobús de la escuela. Aquí los padres dejan a sus hijos en el colegio y no les dan comida. En Japón los niños comen en el colegio.

En lo que se refiere a las actividades dentro del colegio las actividades son parecidas. Además en Japón están divididos los casos de niños sordos, ciegos, paralíticos y con síndrome de Down.Aquí están todos juntos, siendo los casos diferentes. Hay muy pocos profesores para muchos alumnos en los colegios del Cusco. Más o menos para 100 alumnos hay 10 profesores y 10 ayudantes. En el Japón en estos casos para 5 alumnos hay 3 profesores.

¿Qué proyectos tiene a futuro?
Quisiera regresar nuevamente al Perú. En mi caso vine por mis propios recursos. Solo con la intención de ayudar. Pero los gastos se dan cuando hay que alquilar la habitación, los pasajes y comidas. Por lo pronto regreso al Japón a mi trabajo con los niños especiales.