Lucy Kuway de Furugen es mamá de dos hijas: Angie Furugen Kuway y Harumi Furugen Kuway. El segundo domingo de mayo, se reunirá con 80 mamás para realizar la infaltable caminata dominical, que desde hace 12 años promueve el Club de Caminantes AELU-APJ.
La partida es antes de las 8:00 a.m. desde la Asociación Estadio La Unión y del Centro Cultural Peruano Japonés. Los participantes llegan a la Costanera donde los recibe la suave brisa del mar, allí encuentran la respiración del aire más limpio. Físicamente se sienten más fuertes e inician la caminata por la orilla de la playa. Así va a ser el domingo, sobre todo para las mamás.
El paseo termina después de dos horas. Por ser un día especial, las mamás recibirán regalitos y flores, dice Lucy Kuway. Indica que la celebración grande del Día de la Madre y del Padre está programada para el mes de junio.
La presidente del club de caminantes dialoga con Perú Shimpo, inmediatamente después de la caminata, no muestra ninguna señal de cansancio, notoriamente es un claro ejemplo de que caminar es lo mejor para mantener una buena salud. Es integrante del club desde el 2008.
Con satisfacción resalta que ahora ya son 160 los integrantes activos del Club de Caminantes. Detalla que los participantes caminan cerca al mar, «unos lo hacen sin descansar y otros van conversando, hay mucha amistad y ya nadie quiere retirarse porque están muy contentos con el grupo. Nosotros siempre caminamos, no hay un sólo domingo que dejamos de hacerlo», subraya. Hacer la caminata precisamente en el Día de la Madre es una evidencia para respetar la salud física y mental.
Señala que el club está abierto para las personas interesadas en caminar y pueden inscribirse en AELU o en la Asociación Peruano Japonesa.
Lucy Kuway les desea un feliz día a las mamás y les envía «un saludo muy grande». A los esposos e hijos, les sugiere homenajear a mamá.
Mamá, princesita en Okinawa
Lucy Kuway ha trabajado en Japón durante 10 años, su segunda hija nació en Gushikawa, prefectura de Okinawa, la tierra de sus abuelos, donde con su esposo y su hija mayor disfrutaron de unas vacaciones; más aún de una experiencia inolvidable de ser mamá por segunda vez.
«Desde el primer momento me sorprendió la atención en la clínica okinawense. Inicialmente pensé que iba estar solamente tres días, como en las clínicas en Lima, pero no, la atención en la clínica de Gushikawa fue muy bonita y después de dar a luz creí que iba a salir por cualquier puerta, no fue así. Una persona que me atendió me dijo: \"Como tú eres mamá, eres una princesita, por eso vas a salir por la puerta de entrada principal\". Y no sólo eso, las clínicas en Japón tienen una habitación especial para que la mamá salga bonita, te maquillan, te arreglan y recién salen. Fue una bonita experiencia», narra con particular alegría mamá Lucy.
Su hija mayor nació en Lima. Manifiesta que ser mamá por primera vez ha sido una vivencia maravillosa. «Los primeros meses del embarazo estaba un poco nerviosa, pero cuando nació mi hija todo fue nuevo, todo maravilloso, y siempre me han ayudado mi esposo y mi mamá», expresa.
Después de los 90 días de descanso por maternidad, Lucy volvió a trabajar y fue la abuelita quien atendió a su hija.
Con una sonrisa refiere que cuando nació su segunda hija, su mamá fue a buscarla hasta Okinawa para atender a su nieta.
Estando en Okinawa, cuando su hijita tenía año y medio, Lucy y toda su familia regresaron a Japón y se establecieron en Gunma. A los cinco, su niña puso en práctica la tradición japonesa y la vistió con un precioso kimono.
Con optimismo, la presidenta del Club de Caminantes AELU-APJ afirma que ser mamá en Japón es más fácil. «Yo iba a trabajar en bicicleta, a mi hijita la llevaba en la parte de atrás y le dejaba en el hoikuen, le recogía después de las ocho horas de mi trabajo».
La prioridad en todo momento ha sido y son sus hijas. En Japón, Lucy se levantaba a las seis de la mañana y preparaba el misoshiru, sopa, para el desayuno. Trabajó de lunes a viernes para dedicar el fin de semana a su esposo y sus dos hijas. Los cuatro salían a pasear.
«Allá el clima es totalmente diferente que aquí, cuando hacía frío comenzábamos a jugar con la nieve, después nos íbamos al parque y siempre estuvimos juntos los cuatro», recuerda con mucha alegría.
Después de 10 años regresaron al Perú. Ahora sus hijas están en el extranjero, Angie vive en México por motivos laborales de su esposo, quien es funcionario de Jetro.
Harumi trabaja en Japón, se dedica a su profesión de Diseño Publicitario. Hoy día afectivamente estarán muy cerca con mamá Lucy Kuway de Furugen, vía comunicación virtual.
DATO
Lucy Kuway está casada con José Furugen, quien también es integrante del Club de Caminantes AELU-APJ.
La señora Furugen trabaja en el Policlínico Peruano Japonés, área de Contabilidad.